Amanda Navarro: “otras figuras femeninas”

Hugo Lorenzetti. El vacío abraza una figura femenina. El verde sirve de alegoría para la realidad; el rojo, para la pesadilla. Mujeres esperan.

La pintura de Amanda Navarro es un tipo especial de confesión: el mundo íntimo de una chica moderna viviendo en una de las más grandes ciudades latinoamericanas toma forma alegóricamente. Por hacerse a través de alegorías, la confesión es incompleta, aunque la estética contemporánea permite la construcción de alegorías personales. La artista no elige el autorretrato para retratarse. Lo hace, mas bien, por medio de alter-egos, de la universalización de lo individual, de la expresión mediada del self.

Sin embargo, el expediente no consiste alejamiento. El recurso a esa “tercera persona” discursiva sirve para abrir campo para la conciencia del lenguaje. Sentimientos bonitos o dramáticos todos tenemos. Hacerlos arte solo es posible a través del uso proposital del lenguaje. Así que, al no retratarse, al sustituirse por otras figuras femeninas, Amanda crea espacio en sus confesiones para pensar en el color, la forma y la investigación de los elementos pictóricos.

Así que en el conjunto del trabajo se puede observar, a veces, la construcción expresiva a través del uso del color, como en el desnudo anaranjado que ofrece su sexo al observador, pero sin ofrecerlo realmente, ya que viene velado por una mancha de tono fuerte. Y, a veces, se observala construcción de imágenes se esconde detrás del humo oscuro, como el creado sobre la mujer que viene agarrada por serpientes representando todas las cosas que sofocan la mujer de hoy.

Amanda se muestra, también, extremamente competente en la articulación de elementos de lenguaje, como las líneas tenues y amplias masas de color, como en el cuadro más grande de la muestra, con una gigantesca mujer casi sin rostro, trazada con líneas suaves y colorida por un luminoso blanco que forma su cuerpo.

Pero los elementos bien articulados no permiten que la confesión desaparezca. Más bien, hacen con que lo que nos cuenta Amanda sea más que el dolor de ser una joven mujer en la competitiva São Paulo. Más, también, que el dolor o la delicia de ser mujer. El conjunto de su joven obra nos enseña el dolor de la necesidad de experimentar, de buscar, de investigar, que es lo que mueve – o debería mover – los artistas. Es una búsqueda cuyo fin no se ve en esas obras. Lo que se ve son los bellos cuadros, brillantes huellas que la artista imprime en el camino artístico.

Galería de artes

[GALLERY=7]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s