Recuerdos de Rocío Sariego (Fuego en el corazón que no se apaga)

Por Gustavo Adolfo Becerra. Rocío/a cuatro años

a: Jorge Sariego / por declarar inclaudicable su amor infinito.

 Al Otro lado del Mundo, vive Rocío.

Tiene la Casa que soñó. Y eso me alegra.

Mira por encima del Hombro la Tristeza

y juega con sus Hermanos Menores.

Hace rato que puso la Mesa y sirvió la Comida.

Muchos piensan que se ha ido (para siempre)

porque dejaron de escuchar su risa.

Otros imaginan que la Muerte tiene señorío

porque instaló sus Banderas en la Matriz Esencial

del Pulso, el Pálpito y la Presencia.

Yo soy de aquellos que la Imaginan

comiendo Pan, lavando Nubes, recordando

a Jorge en El Salvador o a su madre

yéndose a Nicaragua, con los ojos puestos

en un Porvenir posible. Ni idea si por el Camino

perdimos la Libreta de Direcciones

o los Códigos Postales, lo cierto es que nunca

deja de sonreír y consagra su ser a esta forma

de comunidad (de la que hablamos) y  detrás

de ella veo a Laura. Trae una lluvia de Estrellas.

Y otras lluvias / que florecerán un día.

Nadie sabe porqué pudimos o no

derribar esas fronteras cuando era 27 de julio,

pero lo cierto es que las fronteras

fueron derribadas y el Material de los Acumulos

abrió sus Alas. Después todo fue cielo.

Y el Viaje continuó / sólo porque lo sembrado

era suficientes como para llenar Alforjas y Graneros.

No tengo la ingenuidad de creer

que todo fue Mandato de Las Divinidades,

pero tengo la certeza que era parte del Aire

y que se hizo parte de la Música.

Desde mi forma de ver: estaba en Dios.

Nunca estuvimos tan cerca –pienso-

como ahora que no está. Y desde el otro

lado del Mundo vuelvo a entender a esta Muchacha

que creía en el Hombre, el Arte y la Justicia.

Nada es fácil, menos estas construcciones

que debemos hacer en contra de la luz

(como la entendemos) y a favor de un Tiempo

donde los Adelantados nos esperan.

Claro, quedan los impactos de bala en la Embajada

y aunque la cambien de lugar

esos Impactos de Bala / viven en sus Muros:

otra Forma hermosa de destruir la Muerte.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Arnulfo Agüero dice:

    La conocí en breves momentos, a su paso por Nicaragua. En en lo alto de su hombro izzquierdo llevaba tatuada una mariposa azul. Siempre sonriente, gozando el esplendor de la vida. a su lado recuerdo a este poeta chileno, Becerra. De él vienen estas memorias poéticas, el que siento como un canto de eternidad, de hondo sentir, propio del vivir las auras que irradiaba Roció, el que sigue proyectando despues de su partida. Asi siento este cantar poético, lirico y de liturgia encendida con palabras de un Siempre estarás con nosotros.

  2. Gustavo Adolfo Becerra dice:

    Arnulfo: Tus precisiones me hacen vibrar. El mismo relámpago sobre el cuero extendido del tambor. Abrazos y luces, hermano desde Chile

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