Cordura sobre la cuerda floja

Por Blanca Castellón. La noche prometía hielo por los cuatro puntos cardinales de mi existencia. Sin tomar en cuenta las frías señales, me quite la ropa y tire el cuerpo desnudo sobre la cama. No tenía suficiente sueño como para olvidar que era miércoles y el día jueves un grupo de notables estudiosos de los deslices mentales, examinarían mi grado de lucidez. Mordisqué el jabón que mantenía en la mesa de noche para esos casos de emergencia. Una mesa de cedro real, con incrustaciones de otras maderas preciosas, heredada de mis bisabuelos. Según mi madre debería conservarla como si fuera una joya de la corona imperial. Cerré los ojos con la fuerza sobrante de un agitado día de ocio. No conseguía aprisionarlos por más de un minuto en ese recinto amarillo, color que acompaño a Borges en su ceguera. Laberinto de los efectos y las causas. El engranaje visual golpeaba mis párpados insistentemente y estos se abrían con la cortesía habitual.

No duermas. No te abandones a los dictados del cuerpo. El cuerpo es traicionero. Te dice adiós cuando menos lo esperas y no vuelves a sentir más que un vacío transparente, afirmaba una voz que no reconocí . Obedecí la extraña orden al pie del absurdo. Kafu, mi canis-sapiens, se acerco a la cama y con su pata izquierda empezó a darme pezuñaditas en el brazo. Yo tenía los ojos bien abiertos y tuve la genial idea, de ver el reloj que guardaba primorosamente en la gaveta de la mesa de noche antigua. Ya ustedes la conocen por referencia. El reloj se había congelado y las horas que antes le daban un aire de importancia, ya no estaban en su circunferencia. Lloré un buen rato por la desaparición de las horas.

Los residuos del jabón que había mordisqueado, empezaron a hacer graciosas burbujas que salían por mi boca unidas entre si, con una finísima cuerda tejida con saliva. Para que los voy a engañar, yo estaba disfrutando ese momento inédito en la historia. La cita con los estudiosos de los deslices de la mente, me parecía menos divertida. Estaba clara de que la demostración de mi cordura, jamás estaría impregnada con ese aroma a lavanda que me procuraba tanto placer.

Fue entonces cuando Raúl abrió la puerta del dormitorio y me arrebato mí edredón preferido, el de las florcillas púrpuras y sonrientes. La contemplación de las burbujas unidas por una finísima cuerda como tejida con mi saliva, lo hizo enfurecer y grito: No te soporto un minuto más, por esa cuerda casi invisible se desplaza tu cordura. Imploré a De Rotterdam que pusiera en mi lengua un elogio casual a la locura. No acudió al llamado metafísico.

A mí me dio por reír y reír y todavía me río de las burbujas púrpuras que la mano enorme de Raúl, marcó en mi rostro. Ahora me hacen recordar las florcillas púrpuras y sonrientes de mi edredón preferido. Quien sabe donde tendrá el edredón, a él también le gustaba.

Hoy no es jueves. Es otro día. Es otro día sin nombre, ni fecha. Aquí, donde Raúl me trajo a empujones, encontré colgado en la ventana, un trozo azul con más intensidad que todo el cielo. Dicen que lo dejo olvidado un poeta muy Cortes. Aquí no hay días. Todos los relojes son como aquel que yo guardaba en la mesa de noche antigua y se congeló y se le perdieron las horas.
Las horas perdidas ya no me dan ganas de llorar, si para que las quiero, si para que me pueden servir. Hoy no es ningún día. El día no existe y las horas como les dije, las horas que.

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. topogenario dice:

    “acompaño” (acompañó)…….. “Kafu” (Kafú)…… “unidas entre si” (unidas entre sí)…….. “Para que los voy a engañar” (Para qué los voy a engañar)….. “me arrebato” (me arrebató)…… “y grito” (y gritó)…. “Quien sabe donde” (Quién sabe dónde)….. “Dicen que lo dejo” (Dicen que lo dejó)…. “si para que” (si para qué [bis])…………………………………..

    Blanca, tantos descuidos formales con el lenguaje hacen prácticamente deleznable tu cuento.

  2. topogenario dice:

    Dejando eso de lado, esta obra me pareció demasiado neobarrosa, demasiado cerebral y artificiosa. Se siente, a la legua, una originalidad traída de los pelos solamente para intentar ser original. Creo que, por lo menos por este lado de la literatura que intentas explorar con este escrito, no se va a ninguna parte. Pero bueno… sé que debes de tener escritos mejores.

  3. Blanca Castellon dice:

    Maestro de la muralla de la lengua : Para regocijo de su lengua , de su pluma y de su súper ojo contador de acentos ausentes, le cuento que tengo más , muchos más textos sin acentos !!!!!!. Una delicia de entretenimiento para su extraña afición . Padezco de “desacentatosis toxica original traída de los pelos”. En fin, estaré enviando mas historias, con la intima ilusión de que usted ejecute nuevas correcciones gratuitas. Así me evitare el gasto de un corrector propiamente dicho. Mi computadora también está enferma.

    Muy agradecida por sus buenos oficios

    B.C.

  4. topogenario dice:

    Embía mas, agradesida Blanca -si puedo avrazar este tuteo-, que intimida filusoria que yo egecute corresionar sera aplicada con plácer. Aora, x el tema de la toxicosis se tanvien de buen trato para vuestra fermosura. Como se que sonreirte estas, pues yo tanvien rio con voz.

    Abraso en rafaga

    L.E.T.
    Ps: a lo ultimo no es voz, sino vos.

  5. Blanca Castellon dice:

    Topo geniales, tus topo grafos.

    sonrientemente

    B.C

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