Un poema de Andrés Cisneros de la Cruz

el

El falo que todos llevamos dentro

Me desprendo de este garfio
como alacrán que deposita su veneno
y luego muere
y el peso de los engranes
generación del animal y sus perritos
Manecilla del péndulo corta cabezas
que muele el grano de los pensamientos
y de las herencias genéticas
de los espacios ocupados
por la gangrena de pelos mal puestos
en las noches de hastío ―y de solos
que desolados, esperan la redención
de un señor más noble
―pontífice de sus desventuras:―
Es el calostro de la lluvia
de la eyaculación divina
y de sus estragos en los amaneceres,
cruda de vida, de realidad que explota en el margen
del rostro, como vesícula que deja su ácido
en el organismo para destruir
toda cosa funcional
todo vestigio de pulsión
y de movimiento entrelazo
Doy esta pauta para el futuro
de los que ya son ahora
encapsuladas manzanas
en espera de ser comidas
burbujas de rojo caramelo
en el aparador de los expulsados
―queda esta palabra que rompe vidrios
para incrustarlos en los cráneos
en las frentes con venas que cruzan la cara
ojos inyectados de impotente terror
Éste es el anuncio de la castración solitaria
y en plaza pública / profusa
del gran falo que todos llevamos dentro:
el falo que flácido está incrustado en la vagina
ardorosa de todas nuestras derrotas
entre los labios de un tercer ojo,
nuestro, apenas punzante
ciego y oculto tras el telón pirata
de mares enmugrecidos
bandera injerta en la llaga del vencido
en la madre que corta el pene
y lo estrangula entre senos repletos de leche
en el ojo fruncido del que se rinde al suplicio del cardenal de los milagros
falo lustroso y ornamental de las iglesias
que se vende en cruz o en flor
en dibujo amoroso
o en cripta relumbrante
―horno en el que se cuece el duro cuerpo de la muerte―
pan de todos los días
ansia devorada con chile de árbol
dormido sobre la cena, chile de amarillo ardor
espejo que nos taja en la sien
una cuchillada cortacerebro
punzada de espina
que se clava en medio de las cejas
dolor silencioso que palpita constante
desde la médula hasta el escroto del ojillo
falo de trozo entero;
la esperanza de ser
siempre el emérito
seguidor del bondadoso
Señor Mecenas Gobierno
Padre Amigo Marchante
Gendarme Cuatlícue
Jefito o culero rompe madres
esponja de la teta
emisor de toda verborrea
del galán que dijo volveré para amarte
o de la niña de calzones rojos
que se levantó la falda
para mostrar su falo invertido
su adentro afuera
su cristal de azúcar
su navaja de placer
El falo que nos lleva arriba
caballo en revuelo, bastón en falo
del patriarca del mundo reinante
as de oros para la mujer del crepúsculo
en el carnaval de flores de arroz
Serigrafía que se pinta el hongo padre
en la radiografía de su vulva
―cardiovascular abismo
cerrar los ojos y ver un sendero falo
que abre la yerba
para trazar el camino
filo que corta la yugular de la historia
la súplica del femenino
por romperse las uñas cansado
y despintarse el torso de los marfiles
que despuntan los colores
arbóreos en el fin del horizonte
La gama de las puntas eyaculatorias
falo inventa falos
falo picahielos
falo telescopio
falo rascacielo
falo arma
falo espada
falo pistola
falo espina
al umbral de las fogatas
de los universos apócrifos
―el sartén esconde yerba
fuego que incendia la comida
el alimento en la expresión del ansia
y en la cocina nada que sea falo quiere estar
comida noción del hambre
principio de existencia y vida
querer ser libre del falo que impregna
del cuchillo corta días
divisor de la ración en la mesa
falo laberinto:
―el único laberinto es la ignorancia―
Absortos todos vivimos eyaculados
convencidos de saber cuál es la verdad que rige
sopor de estar abstractos, sometidos al yugo
del Ser que nos posee
necesidad de pedir ayuda del que arriba nos mira
de solicitar el préstamo que nos quitará de la vergüenza
el arma que nos dará venganza
sobre el mismo Amigo que nos torció las manos
venimos del mismo nido
y al mismo nido atacamos
hasta destruirlo con nuestro pico
de pájaro mal cuidado
de buitre que se come a sí mismo
sangre de topacio
titanio que se endurece en las venas
Llevamos en nosotros la información precisa
de someternos a la fuerza más fiera
de doblar los dedos ante el más todo
Buscarle Verle la cara Desearlo Aborrecerlo
Quererlo tener de rodillas ante nosotros
Deseo de ser él
De ser el gran falo multiplicador de falos
El falo ideal que pintará estatuas
que construirá palacios
efigies galardones
filos cortantes de otra historia que no sea nuestra
el arador de los cuerpos
el penetrador
o el penetrado
misma momia es el mundo
dual es el abismo
y ni en él, el falo será nunca
nada real ni tangible
sino pura idea ensordecida
―Quien cree que esto será la realidad
nunca podrá hacerlo
porque el mundo es más allá de nuestras manos
y de él todo se desprende
hombre y falo son contradicción de sí
el hombre que ama
penetrado de sí
se multiplica a sí mismo
amado se hace y busca
de él la voz en reflejo
―totalidad desbordada se esparce―
en el fondo de la fuente,
y ni aún en el centro, brotará la idea,
ningún azar da nada
La búsqueda se desprende de su origen
hasta el fin del Nilo, la historia tatuada de sus hombres
nos engaña ―al creer cuál verdad creeremos
Pero rompamos la varita
digamos no al cetro
rompámoslo
rehagamos nuestro lenguaje
no conformes de ser un punto geográfico
Estadísticos haremos una geografía oculta
dentro de nuestro ser reconstruiremos, caerán las ruinas
y sembraremos una noche de nuevos soles
acaso no ya nuevos falos
lunas, óvulos de tierra
lunas, todo luna sol
dualidad será el mundo
y la sangre nutrirá por igual
las cavernas venosas de nuestros sexos
más reales y de carne táctil
para llenar el clítoris de dilatadas yemas
y el pene de calientes dedos
Frotándose amorosos un cuerpo de membranas
de sangre tiempo llenarán
fruto de transparente seda
para dejarnos ver, dentro
el mundo forjado
que nos llevará al futuro incógnito
―a la duda que no resolveremos
porque no somos
más de lo que construimos hoy
Falo del mundo
Desvanécete
Y déjanos ver
el cuerpo verdadero
del que estamos hechos
para tocarnos y sentirnos profundamente
hasta expandernos y desaparecer
sombra de nosotros
que llevamos dentro
sal de nosotros para liberarnos
de tu sol ―sol oculto en lo profundo de los mares
sol que extinto evaporará sus tres veces agua
continente de luz
sombra de nosotros
desposéenos
y déjanos andar
con nuestra propia sombra
bajo ese sol que no ha inventado nadie
y que ahora empieza a ocultarse
para dejar que la tierra nos muestre
su cara de plata oscura.

Andrés Cisneros de la Cruz. 1979, Ciudad de México. Estudió Letras Hispánicas en la UNAM y Comunicación Social, en la UAM. Tiene un libro publicado Vitrina de últimas cenas. Obtuvo el segundo lugar del Certamen Relámpago Internacional de Poesía Bernardo Ruiz (2008), mención honorífica en el Concurso Nacional de Poesía Jaime Sabines (1999) y otra en el Concurso Nacional de Poesía El Laberinto (2004). Ha sido conferencista en diversas universidades y es editor de la revista y editorial Versodestierro.
Fotografía de José Valverde.

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