Musspell o el laberinto que habita Asterión: Un tour imposible por “La Casa de Fuego”

Esteban Valle-García

“[The] [soul] resides only once in a sensate body […]” E A Poe

Muchas veces recorremos pasillos concéntricos donde multitudes se han perdido y los creemos fantasmas, olvidando a propósito que a lo mejor otros nos están soñando ―o hacen vigilias por nuestra culpa. En la casa de los padres “[los] abuelos se bañan juntos” seguramente en aquel ojito de agua dentro de la paradisíaca propiedad de los Compson. Y es que “[todos] [tenemos] una casa en llamas […] un travesaño podrido [un] infiernito” en la que deambulan Juanes Preciados en búsqueda de Pedros Páramos y las Lolitas “[fuman] marihuana” convertidas en monstruosas hijas de Pasífae. Una de las rosas-rojas-púas-sangre que Layo siembra para que Edipo cultive sirve de portada para el cuaderno que Yocasta-niña llenó de garabatos y “páginas tachadas [y] poemas” y cae la noche como enorme felina huérfana de belleza de ébano y zarpazos certeros. En el cuarto donde “todo gesto es perdurable” el arpa bécqueriana se metamorfosea en violines y “los espejos quebrados brillan” multiplicando el número de los hombres: copulando. En esta casa dios duerme “y su voz también”… penetrando a Gaya y engendrando al devorador de fauces babeantes. “Lo que pudo ser el antónimo del padre” no es más que una página en blanco. Ícaro sobrevuela Gulf King y el viejo Lot embriagado de vino y humo codicia a “la mujer marinera […] sintiéndola [su] hija”. Ahab navega “entre [las] piernas frías” de Salomé cuando un adjetivo no es suficiente y Argo de la prima ballerina (salú, Abelardo) encalla en “[arrecifes] […] [peñascos] [y] [esquifes solitarios]”. Yo estuve en Chalatenango una vez para un retiro de jóvenes solterones. Ya para entonces el cuchillo había perdido su filo, “[el] pastel de cumpleaños [extinto] […] los niños [hechos] polvo y ceniza”. El “[entonces], dónde estabas […] [entre] qué gentes” nerudiano se convierte en ahora y tumulto, la “palabra […] es silencio […] el sueño […] golpea” y “aquéllos que tanto amamos” vienen en lista de 5 (símbolo tradicional del mundo, afirma Bertrand Barbe). En esta casa los muros hablan pronunciando un nombre ―tu nombre, mamá; y pregunto por “[la] de plumaje suave”. Ezequiel/Luis ¿[has] visto acaso el vuelo del alma de mi Stella [?]. De los 4 salones/secciones de esta casa, el último acaso sea el más lúgubre y sórdido. Ese lugar donde ellas beben “[una] frente a la otra [viendo] a la luna en cuarto menguante” también es Estigia donde Caronte es “india de piel y pelo […] brava y ausente” y la poeta es río y agua ―“[rozando] los límites del cielo”. Samaritanas “[sedientas] vuelven al mismo lugar” buscando un paraíso que les fue negado, cargando arañas en sus pubises ancestrales. Bajo un cielo carmesí de la Managua que tiñe de negro el Xolotlán “se deslizan [navajas] sobre pezones vírgenes” y el rojo-amarillo-verde de “un semáforo es [el] único acompañante […] de la limpiavidrios de desdentado rostro”. Eurídice ―“pálida musa […] [envenenada]”― arrastra su piececito descendiendo lentamente la escalera, despidiéndose de su “amante de castigos” (2), resignándose a vivir “este sueño de sirvienta de [las] aterciopeladas manos” del amado. El Hijo del Hombre ahora es la Hija de la Mujer “[coronada] de espinas […] crucificada […] [escupida]” repartiendo su cuerpo como verdadero pan, tragando la piedra filosofal de 14 minerales. Con el aborto penalizado por caciques de anatomías esferoidales el resultado es “la podredumbre de un útero rasgado […] vuelto al revés por [la matrona] que habló de ilustración médica”. Ya no eres “[huerto] cerrado […] hermana […] esposa mía […] [fuente] cerrada, fuente sellada” ahora solamente tienes “la vagina como tina de pescado hediondo a punto de explotar”. Abandonamos el reino de fuego dejando atrás despojos humanos, recuerdos, pesadillas. Menos mal que González nos dejó un hilo para sacarnos de este laberinto. Si te revisás las manos, las tenés manchadas de sangre.

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Luis Roa dice:

    felicidades a Marta Leonor me gustó su libro y me ha impactado mucho.

  2. Julia Mansell dice:

    Martitha que te has hecho, cuánto tiempo sin verte, te esperamos en León, cuándo presentas tu libro, yo gozo con tu poesía. saludos atentos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s