Un día te visita

el

Por Luis Enrique Duarte

Un día te visita,
te sorprende con un manojo de horas,
con su cuerpo de átomos invisibles.

Un día te amanece,
se pone oscuro por los nubarrones
y te deja cansado, sin luz, ajeno a ti mismo,
con ganas de llorar, de tirar flores muertas en la ventana,
con ganas de matar, de cortar las hojas amarillas de los parques.

El día se comprime, se sumerge en su mismo espacio,
tímido y reservado frente al mundo,
se queda tras de ti, vigilando tus pasos, viéndote de espalda,
luego se irá convirtiendo en una sombra,
en una sombra triste y rezagada

Que al final de su plenitud desaparece.

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