No sé nada

Por Juan Sobalvarro

Hasta hace pocos años mi relación con los libros era armoniosa. Creía tener bajo control la situación, decidía qué libro leer, el sitio de cada uno en mi casa. En mi cabeza de alguna manera gravitaba un inventario de libros esenciales, pendientes, en pausa y hasta, ¿por qué no?, los que nunca iría a leer. Además existía una insaciable sed por el conocimiento, por estar formado e informado, al día. Fue así que la población de libros invadió mi espacio hasta gobernarlo. Los libros me sorprenden en los sitios menos esperados y cada vez son más los que perecen a media lectura que los que coronan felizmente un final. Ahora ellos deciden mi agenda, me acosan y me acusan, están conmigo cuando no los porto. La situación se ha salido de control.

Al final, como un soldado que fue abandonado en la línea de fuego y que sabe que está cerca del último combate he optado por renunciar a las armas y como iluminado he empezado a preguntarme ¿para qué tanto conocimiento?

La búsqueda del conocimiento siempre ha sido vista como una acción positiva en los seres humanos. A excepción de los mitos bíblicos y griegos en los que esa búsqueda es vista como atrevimiento, necedad o irrespeto y por lo mismo sometida a castigo Pero es un disfraz porque en ambos casos, y casi siempre, aspirar al conocimiento es al final una aspiración al poder.

Entonces la ambición de conocimiento no está desprovista de la misma pasión miserable que impulsa otro tipo de ambiciones. Es decir, la pasión por el conocimiento no es en sí más noble que, por ejemplo, la pasión por adquirir dinero.

Si lo vemos desde la perspectiva del hedonismo, lo de adquirir conocimiento por puro placer, está claro que todo placer a la larga deriva en superficial. En este camino la adquisición de conocimiento viene a ser un oficio banal. Placer es el argumento preferido de las mentes que se consideran así mismas como más inteligentes.

También podríamos hallarle ribetes humanistas al asunto y ver la ambición de conocimiento como la más elevada acción humana que transforma a la especie y el mundo. Pero esto es a secas utópico. La ambición de ‘cambiar el mundo’ es además egocéntrica, parte de una compulsión crítica que tiene como inevitable punto de partida y modelo el ego. Y la mayoría de las veces quienes intentan ‘cambiar el mundo’ cuando terminan bien terminan en el ridículo, es decir, hay finales peores que el ridículo. De todas maneras el esfuerzo por superar a la especie y a las especies me parece banal y dispensable.

Pero este es a penas un ensayo de ideas. Personalmente pienso que cada día tengo menos razón, que cada vez yerro con mayor énfasis. Por eso, con ese amplio margen de error y en el intento de intelegir el mundo y sus cosas, intuyo estar cada vez menos cerca de la verdad. Y ya no digo que sólo sé que no sé nada, sino limpiamente: que no sé nada.

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. gullo dice:

    Tu articulo me recuerda tu filosofia del ” no se ” de hace 20 años. Creo que todo lo reducis a un pensamiento anarquico, por ejemplo aquello: Hitler es humanista por que era un humano. Asi todo los igualas, lo medis con la misma vara. La lectura es goce es superficial entonces es vanal. ¿ Anarquia o imaginacion, es tu propuesta ?. Estableces tambien una relacion de odio y amor con la lectura y tu articulo es un rapto de odio y desesperacion. Algo de anti stress. Ademas toda actividad humana la miras sospechosa : ” Es decir, la pasión por el conocimiento no es en sí más noble que, por ejemplo, la pasión por adquirir dinero.” Tambien el conocimiento puede salvar vidas, y te poder un ejemplo sordido: las bombas inteligentes. Te dejo, tengo que hacer.

  2. Juan Sobalvarro dice:

    Gullo, te complicaste demasiado, yo apuntaba más por lo silvestre, no veo por qué pensaste en la anarquía, algo de por sí muy complicado. Diste en un buen punto, está demostrado que el conocimiento humano se ha especializado en matar. ¿Tenés que hacer? ¡Ah! seguro fuiste a adquirir más conocimiento. Un abrazo

  3. Ulises dice:

    Estimado Juan, llevo meses queriéndote contactar. Las direcciones que tengo tuyas siempre rebotan mis correos. ¿Me podés mandar tus datos a mi correo ulises.juarez @ gmail.com? Saludos.

  4. David C. Róbinson O. dice:

    A esta altura del partido, toda nobleza me es sospechosa; si la búsqueda del conocimiento se hace por nobleza, esa búsqueda me es sospechosa; ¿por qué mi simplificación? Porque hasta ahora no conozco a nadie que no quiera imponer su conocimiento a otros, un dilema del poder, creo…

  5. Lester Romero Munoz dice:

    Yo gracias a Dios,hermano Juan, por cierto déjame decirte que tu nombre es el nombre del Apóstol que Jesús quería mucho y al que en la tradición oriental-ortodoxa le damos el titulo de Juan “El teologo”, he creído en los “mitos biblicos”, he creído en el que dijo, que El es el camino la verdad y la vida y desde entonces los frutos de la Ilustración no perturban mi mente,osea de debatirse si es necesario saber o no saber o cuan importante es todo esto, y no es muy acertado decir que:” la búsqueda del conocimiento siempre ha sido vista como una acción positiva en los seres humanos” eso es correcto solo a partir del siglo XVIII…para mi la vida se resuelve no entre el saber o no saber, sino entre el estar o no estar …unido al Cuerpo Místico de Cristo, Un fuerte abrazo.

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