México se escribe con X (primera de 2 partes)

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Por Zyanya Mariana

La ciudad de México es una ciudad cosmopolita; en sus calles reverberan silenciosas las diversas migraciones que se han asentado a través de los siglos.  Su cosmopolitismo, por supuesto, va más allá de la migración ultramar y continental de los últimos 500 años. Esta migración vario pinta ha contribuido, de manera indudable, a la cristalización y riqueza del país en el que vivimos, se que suena a propaganda turística pero ni modo  ¡y es que en México no sólo habemos narcos!.  Permítanme enumerar, breve e incompleta, esta reciente migración: inicio con las naciones de la península ibérica -la migración ultramar más antigua-, Castellanos, Vascos y Asturianos (por sólo nombrar algunos) sigo con las variadas poblaciones negras asentadas en las costas; pienso en los franceses que se fueron quedando desde la invasión napoleónica, nos consideraban bellamente exóticos después una buena inversión; los sirio-libaneses que mezclan, falafel y hojas de parra con relleno yucateco y cochinita pibil, en los mercados populares del sureste mexicano mientras gobiernan, con bancos y telecomunicaciones, la geografía central; los ingleses que trajeron el fútbol y “los pastis” (empanadas de hojaldre) cuando explotaban las minas hidalguenses; los norteamericanos desde Malcom Lowry hasta el embajador Negroponte, pasando por antropólogos de buena voluntad financiados por la CIA; los judíos de tres raíces (árabes, europeos, sefardíes, sin contar los impuros que se mezclan); los centroamericanos que no llegaron al sueño americano (porque no pudieron o porque no quisieron); los argentinos y chilenos huyendo de los militares y más tarde de las dictaduras económicas; los grupúsculos alemanes e italianos, los turcos que dejaron los tradicionales tacos al pastor de los chilangos, y así podría continuar hasta que se me acabaran las líneas.
Y sin embargo mucho antes de estos últimos 500 años de nuestra historia, México contaba con 30 siglos de migraciones y riquísmas mezclas.  Para muestra basta un botón lingüístico.  Varias son las raíces de los más de 531 idiomas que se hablan en la actual República mexicana (sin contar las variantes dialectales), ellos provienen de por lo menos cinco raíces lingüísticas y de las cuales las tres más famosas son: la Mixe-zoque, la Otomangue y la Uto-azteca.  Está última, que en el nombre lleva la penitencia, es la madre del bellísimo náhuatl, la lengua imperial y franca de los mexicas.  La raíz uto-azteca tiene una extensión territorial y una difusión lingüística tan amplia como la indo-europea, va desde la zona central de los Estados Unidos hasta territorio Nicaragüense; “hasta aquí llegan los nahuas” significaba, tiempo ha, Nicaragua. Huelga decir que su difusión no se hizo a paso de galope, no había caballos ni mamíferos domesticados como en los Andes para atravesar las sierras; todo se hizo a paso de hombre y nudos montañosos.
Hay otras lenguas como el purépecha que se habla en Michoacán (porque Michoacán no sólo produce narcos como quiere el miedo y la cultura mediática), que no tienen hermandad con ninguna de las raíces madres, pero que algunos japoneses han comentado un no muy original, “suena a asiático”.  Lo importante, regresando a los purépechas, es que su civilización nunca se dejó conquistar por los mexicas, ni por los militares españoles, pelearon y siguen peleando a su manera.  La gente de Michoacán, tradicionalmente guerrera, fue sometida por los curas; algunos casi utópicos como Tata Vasco (Vasco de Quiroga), otros independentistas como Morelos, algunos más innombrables (fundadores de ordenes poderosas) que más valdría olvidar y, como en casi todo el país, por los franciscanos.  La visión milenarista de esta orden mendicante dejó una onda huella en la forma de ser de los michoacanos, en particular, y de los mexicanos en general.
La sumisión total en nombre de un tiempo venidero, es casi omnipresente en el mexicano actual, aparece en cosas tan alejadas como la fílmica mexicana; –Pienso en la película “Cuando los hijos se van”, donde la moraleja es que los hijos fracasen para que regresen a casa o en “Nosotros los pobres” y “Pepe el toro”, donde el trabajador, “por buenazo” debe aguantar toda impunidad del poderoso.  La sumisión total aparece también en los casi insuperables complejos del equipo de fútbol mexicano (que de vez en cuando gana), en el asentamiento exitoso del narco en el país o en la aceptación casi servil de la impunidad, el todo tiene mucho que ver con la sumisión aprendida en México a lo largo de tres siglos de Colonia.
Pero regresemos… México es cosmopolita y eso desde tiempo ha, a pesar de una elite blanqueada que quisiera vivir como europeo pero con servidumbre morena; que quisiera comer queso, pan y vino pero desayunar chilaquiles y cenar quesadillas; que se viste con abrigos donde no hay nieve y, últimamente como sueña con Miami, siembra palmeras en las nuevas urbanizaciones donde hubo bosques de encino.  Más aún  dirige la política y la economía como si las 300 familias (que controlan los recursos del país) fueran la población entera.
¿Pero cómo ha podido una elite blanqueada de 300 familias, algunas clases medias con aspiraciones, aparentar que vive sola en una país de 100 millones de habitantes?  Cómo ha podido desplazarse por la ciudad sintiéndose mayoría, masiva e internacional, en medio de un cosmopolitismo silencioso y no globalizado.  Muy sencillo, ensanchando los limites urbanos y marginando, como en la Colonia, las masas culturalmente distintas.  La ciudad de México es una serie de manchas (urbanas), culturalmente distintas… Eso ha provocado algo muy interesante, profundamente injusto, y sin embargo con tintes de belleza y salpicones de esperanza: barrios enteros con identidades y lenguas propias, muchos centros y una distribución de la riqueza según tu capacidad de modernización (entiéndase blanqueamiento) e impunidad.  Si las Lomas de Chapultepec, en su origen, era para los exitoso empresarios novatos, Santa Fe para los jóvenes financieros y globalizados de hoy y Satelite para una clase media deslumbrada por los Estados Unidos, entonces Naucalpan era y es para los amuzgos de Guerrero, Nezahualcoyotl (13 veces Sevilla) para Mixtecos y Zapotecos venidos de Oaxaca mientras que Las Aguilas se ha poblado de nahuas de la sierra de Puebla….  Puedo continuar y delimitar cada barrio, cada región en la ciudad de México y sus conurbados, pero no terminaríamos.  Lo que ahora develo es que esos salpicones culturales, son los que han permitido la convivencia de más de 20 millones de habitantes, y un andar aparentemente sosegado y casi pacífico.

En efecto, los barrios en México conservan mucho, si la población es campesina  y poco si la población es moderna y universitaria, de una temporalidad rural que hace vivible y humana la ciudad.  Cada barrio festeja, con pan, feria y luces, sus  santos patronales,  sus devociones intimas y sus mayordomías sociales; el todo en medio de ejes viales, periféricos y coches que hoy sitian la ciudad.  Esta estructura, originada por el racismo de tipo Colonial, conserva las redes sociales de ayuda y cultura, pero también los pequeños líderes políticos, grupales o de asociaciones que se oponen o negocian con las elites occidentalizadas, que aparecen en los medios inaugurando calles o congresos.  Esa es la realidad de los partidos políticos hoy en México, del clientelismo y una parte del por qué, los partidos políticos europeizados, nunca han podido gobernar ni entender este país, en su origen diverso y cosmopolita.

1- Escogí 53, pues a pesar de las discusiones, es el número aceptado por los censos oficiales

Zyanya Mariana
Julio y 09’

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Hugo Sandoval dice:

    En muy pocas palabras y breve espacio has descrito magistralmente la naturaleza de los mexicanos. Es prodigioso lo de “…que quisiera comer queso, pan y vino pero desayunar chilaquiles y cenar quesadillas”. Solamente falto la salsa picante infaltable hasta en comidas venidas de otros continentes.
    Espero la segunda parte. Gracias por escribir.

  2. joaquinillo dice:

    En Oaxaca crucé la calle que unía dos pueblos y pasé a otra cultura. Es como una metáfora, pero completamente literal.

  3. luna dice:

    méxico el país de las contradicciones, los mexicanos que sienten el centro del mundo…el imperio que mas da

  4. Ada dice:

    Felicidades es usted una gran escritora y la esperamos de vuelta en Nicaragua…
    Exito¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

  5. Tilon dice:

    Justo al blanco. Mexico y sus contradicciones.

  6. Tilon dice:

    México y sus bellas y aterradoras contradicciones. Flecha al blanco.

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