Colina 110: Testimonio de lucha, dolor y esperanza

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Por Henry A. Petrie

Colina 110: Insurrección Los Laureles y Masacre GN (2009), de Arnulfo Agüero Aguilar, es una obra de rescate histórico, representativo del drama político y social que vivió el pueblo nicaragüense en su lucha por la liberación y el derrocamiento de la dictadura militar somocista.

Trata de la masacre y exterminio de la Unidad Táctica de Combate “Manuel Fernández”, integrada por 45 jóvenes, el 13 de junio de 1979 en el reparto Los Laureles, Distrito VI de Managua, por tropas combinadas del régimen de Somoza y de los ejércitos centroamericanos (Condeca).
El libro está estructurado básicamente en tres partes: a. Relato del autor; b. Entrevistas y testimonios de sobrevivientes y madres de caídos; c. Cronología y fuentes. Las fotografías ilustran a lo largo de toda la obra. El esfuerzo de investigación, recopilación y reconstrucción de los hechos realizada por el periodista autor, son altamente significativas.
Sin duda es un aporte al género testimonio en Nicaragua.
Lo protagónico es la memoria y voz colectiva, cuya perspectiva de los hechos no se ven corrompidos por pretensiones o manipulaciones literarias.

Se infiere la verdad de un hecho, cuyas fuentes directas son sobrevivientes, vecinos y madres de caídos, aunque también se apoya y refiere obras que brindan un contexto general en el que se inscribe el hecho en cuestión.
De inicio a fin queda impreso el compromiso del autor de registrar y dar fe del hecho, desde su condición de médium valora la veracidad.
Arnulfo Agüero da voz a quienes tienen algo importante que contar, y ese algo es parte de la historia de Nicaragua y de la revolución sandinista, sin desposeerlos de sus nombres, sin competir con ellos, sin la tentación de la ficción.
Él apuesta a los hechos y se apega a la verdad, consagra la experiencia de un grupo de jóvenes combatientes, lo que vivieron de manera real. En definitiva, asume un compromiso con la verdad. Un testimonio es una verdad articulada, su función en la memoria es determinante porque reconstruye, constata o connota.
Colina 110, en tanto testimonio, se ubica en el afluente épico, en el período del proceso de liberación nacional. Su punto crítico son los jóvenes insurreccionados, mal armados pero inspirados en la revolución, son detectados y enfrentados por tropas militares bien adiestradas, acompañadas de tanque y aviones, hasta ser abatidos. Muchos de ellos, aún vivos y heridos, fueron sepultados por una pala mecánica. Sólo ocho sobrevivieron a la masacre.
El testimonio resume el espíritu de entrega total de aquellos jóvenes combatientes, el momento dramático y sangriento de nuestra historia; destaca un fragmento representativo de aquella lucha popular.
Este hecho sucedido en la Colina 110 del reparto Los Laureles, en la ciudad de Managua, confirma que fue la juventud el contingente de avanzada del pueblo nicaragüense, de la revolución sandinista, una joven generación que se dispuso a la vida y a la muerte, a la alegría y al sacrificio, una juventud que tuvo como proyecto la libertad y la construcción de una nueva sociedad.
Es el testimonio de los muchachos combatientes, de los hijos y de sus madres, del barrio, de los sencillos. Testimonio de lucha, dolor y esperanza.
Pero la suerte de los jóvenes combatientes de la Colina 110 tuvo otras réplicas en el mismo período referido (Batahola entre ellas) y posterior al 19 de julio de 1979. Al leer el libro recordaba a los jóvenes de San José de la Mulas, también masacrados, otro capítulo heroico de la juventud y estudiantes nicaragüense, esta vez en defensa de la revolución.
Agüero, a diferencia de otros autores, se interna de manera específica en este hecho para brindarnos detalles de la experiencia, pero sobre todo, traernos a la memoria un fragmento dramático de la historia que no debemos olvidar.

Y su fuerza, su verdadero valor, está en la humildad de quien fue articulando pedazos de la verdad contada por sobrevivientes, testigos y madres tercas en el recuerdo de sus hijos, los muchachos, la chavalada de la insurrección final.
De cuánto fue capaz la juventud. Que este tipo de sacrificio no se repita más en nuestro país. Ojalá enterremos para siempre la guerra y toda pretensión tiránica.

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