Anotaciones en una esquina con manjol abierto

Por Juan Sobalvarro

EL GOLPE

Algo de alegría me produjo el golpe militar en Honduras. Esto porque siempre he manejado la tesis de que los nicaragüenses no nos encarrilamos debido a que padecemos una limitación genética. Mejor dicho, genéticamente no estamos capacitados para gobernar, ni para convivir de manera que el país progrese. Ya dejémonos de mierdas que el imperialismo, el colonialismo, etcétera. Somos los nicaragüenses los culpables. Y claro, esto mientras nuestros vecinos son más estables, sus economías no son ni la segunda o la tercera más pobre del mundo, o de América, no sé cómo es la cosa.

El golpe viene entonces a reanimarme porque no estamos solos en el mundo. La derecha hondureña que ha gozado de tanta tranquilidad y patrocinios, nos deja claro que en Honduras no se ha logrado construir el paraíso. Y menos algo que se pueda llamar democracia.
Por suerte ya no somos los nicaragüenses los únicos inestables, invivibles, atrapados en el tiempo en medio del circo y la fanfarronería política.

Por otra parte, es enriquecedora la serie de eufemismos surgidos a partir del golpe. Esto de querer negar que se trata llanamente de un golpe y que como todo golpe su principal componente es militar.

Por su parte, la derecha nicaragüense ha inventado todo tipo de excusa para justificar a sus hermanos hondureños, pero lo hace con un calcetín en la boca, porque ¿cómo hacer a partir de ahora que se aplaude un golpe militar para hablar de democracia? Aunque no se puede obviar que el aplauso de la derecha nicaragüense es con el rabo entre las piernas porque no tienen material humano, ni bélico para dar un golpe, todo lo contrario ¡mejor que ni sigan avalando golpes estos babosos! Les puede salir la venada careta.

ALEXIS

El mal sabor que nos dejó la muerte del campeón. Queda la sensación de que no se sintió reconocido por su pueblo. Porque el no vivió, como la vivió todo el pueblo nicaragüense, aquella madrugada de vigilia en la que se dio una de sus peleas. Salían los vecinos envueltos en sus colchas, la oscuridad apagaba las voces, pero no pudo con los gritos eufóricos que declararon la victoria del campeón. Alexis ha sido el más grande atleta nicaragüense, ya se sabe, pero hay que señalar que también ha sido el más carismático. Pese a que no supo defenderse de los políticos. Nos queda de lección que las pasiones que desata la política son miserables y mezquinas. Igual, Alexis sigue siendo grande. Al menos en mi memoria queda grabada para siempre la elegancia con que boxeaba. Y probablemente ha sido el único boxeador en la historia que lucía elegante en el ring. Por su porte, por su estilo de pelea, limpio y sereno.

AUGE DE LAS MENCIONES

Con que elegancia y don cantó Homero la ambición y egolatría de Aquiles que hasta las hacía admirables. Dignas de himnos. Claro que en su momento Homero no las llamó ambición y egolatría, sino honor y gloria, váyase a saber porqué caminos habrá alguna correspondencia entre ellas.

Y del avasallador heroísmo, o egotismo, de Aquiles, con gran vértigo somos lanzados a la realidad contemporánea cuando llega de romplón la noticia de que un nicaragüense participará en el campeonato mundial de aviones de papel.
Igual hace unos meses se desplegó una gran campaña mediática porque un nicaragüense competía para el Latin American Idol. Corrían las adolescentes cual púberes Briseidas a organizar báquicas borracheras hasta el amanecer para acumular votos por el nuevo ídolo de carne y pelo.

Queda frente a esto la excusa de echarle toda la culpa a los medios de comunicación, que han mediatizado las mentes de nuestros coterráneos en una gran sopa de baba consumista. Como que los idiotas no existían ya antes que la prensa escrita, la radio y la televisión. O como que algo pudieran hacer todos esos medios por desidiotizar al montón de idiotas sin remedio.
Y el mal es peor de lo que anuncian las noticias. Porque no es la masa en permanente celo, la única que sólo piensa en reproducción instintiva y consumo sin freno, y la única que termina imitando lo que la propaganda dice. Venga a propósito el afán con que se hace noticia ahora de las menciones que reciben los autores nicaragüenses en concursos literarios. Primero ¿Desde cuándo una mención es una noticia? ¿Desde cuando una mención es un premio? Segundo ¿Desde cuándo los concursos tienen a un séptimo finalista o a una décimotercera mención?

A este paso lo único honorable y glorioso que nos queda esperar es que el de los avioncitos gane el mundial.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. tetrabrik dice:

    alexis está vivo!!!!

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