Poesías María Montero

el

Self-service

La mano suicida escarba en la basura
y me invita a acompañarla.

Busca desesperadamente lo perdido:
un ojo inalterable para el mundo,
la intimidad de antes

Ahora cada letra pretende
la altura que no tuvo su herida.
Ya no es más la solitaria estúpida,
la que repara el cuchillo y la risa
de otros espectáculos.

La mano suicida salta al vacío
pues no arriega más
que veintisiete letras.

La mano suicida se ha quedado con mi casa.
le debo la vida.
Itinerario

Iba hacia España
y llegué a Cuba.

Iba hacia Jorge
y llegué a Juan.

Iba hacia las letras
y llegué al embarazo.

Iba a dormir
pero aquí estoy.

Reconozco que entre mis virtudes
nunca se destacó la puntería.
Reglas del juego

Todos coinciden en haberme amado.
Todos coinciden en haberse ido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s