De su poemario FÁBULA PARA LOS CUERVOS

el

Por Estrella del Valle

Los cuervos

Somos cuatro y aún jugamos

a querernos, a simular amor sobre la mesa

y sentarnos al pórtico a platicar de historias anormales,

mientras mamá prepara el alimento

y escucha devorarnos la carne.

Mi padre vendó los ojos de todos mis hermanos

y antes de abandonarnos, cubrió los suyos con sus ropas.

Mis hermanos se columpian de la mano de mi madre,

no soportan ser ciegos por culpa de papá

y se dan picotazos uno a otro para expiar

no sé que clase de pecado.

Sé que me sacarán los ojos si me acerco,

por eso me santiguo por las noches

y rezo un padre nuestro por todos.

Genealogía

La primera mujer que levantó mi estirpe

fue una desconocida que cortó una manzana.

Ella parió con lágrimas el amor de su hombre,

alguien le dio a la estupidez por apellido

y desde entonces, todas gimoteamos el haber

nacido torpes y perversas.

Esa es la historia que nos cuenta mi padre,

pero yo sé, que en otro tiempo,

la primera mujer que llenó nuestro nombre

fue la heroína de los cuentos prohibidos

que abandonó a mi abuelo por un cortador de caña.

Estrella del Valle

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