EL MENSAJE

el

Por Ana Montrosis

Me senté de un golpe en la cama, mi celular no estaba y él menos, lo busque a los dos por toda la casa, pregunté a los niños si habían visto mi aparato y a su padre, pero ninguno sabía nada, estaban insertados en los dibujos animados que a esa hora los hacían girar como trompitos desbocados por toda la habitación. Mis bebes eran mi alegría, mis compañeros, pese a que eran relativamente pequeños notaban que algo no andaba bien en casa desde hace unos meses, no decían nada, pero cada vez más se perdían por días enteros en sus dormitorios con la televisión encendida, mientras nosotros discutíamos por los deberes y los distintos roles de la mujer en Latinoamerica.Era hora de almorzar y José aún no llegaba, no quise llamar a mi teléfono con el temor que él me respondiera y enterarme así de pronto que ya sabia de los mensajes en elaparato, preferí que se perdiera durante toda la tarde en casa de sus padres o en algún barucho con algun amigo de esos que no sabe más que conversar entre copas. Intente recordar el último mensaje, el que decía que fuera el lunes temprano para revisar los pasaportes, menos mal que tenía mis papeles al día y los pasajes comprados, por si algo salía mal, solo debía salir por la ventana que daba a la cocina y como me dijo mi querido Sergio corre y no mires atrás, más tarde les explicaras a tus hijos. Comencé a inquietarme ya era muy tarde, al siguiente día debía viajar temprano y mi gran preoción a esa hora era con quien dejaría a los niños, pues como él llegaba, pues no podría emprender el viaje y ni modo si tampoco me había colocado en esa situación. A esa altura estuve a punto de contarle todo a la familia aunque me criticaran por dejar a los niños en manos de su padre y por seguir la aventura más loca de mi vida. De pronto cruje la cerradura y es él, llego triste, cansado y sin una gota de alcohol en el cuerpo. –A donde fuiste- Le pregunté tímidamente. –A caso tú me ibas a contar que te ibas mañana a México, estuve en el cerro santa lucia, rezándole a la virgencita que te cuidara y que bendiciera la oportunidad que tienes de alejarte de nuestras vidas.-Eres un machista, egoísta y patético, por eso no quise contarte lo de la beca, porque no puedes aceptar que solo será un año y que jamás los abandonaría. Si tuvieras esta oportunidad yo ahora estaría planchándote los pliegues de las camisas para que te lleves algo de mi y tú me vienes a ocasionar lastima, sabes perfectamente que me iré de todas formas y cuando regrese espero que me recibas como tu esposa y con el orgullo de haber cuidado a nuestros hijos. Cerré la puerta y no miré hacia atrás, no quise correr como me lo digo mi hermano, no quise darle a entender que tenia miedo, porque estudiar era mi gran sueño y la beca no era un regalo, era el esfuerzo de tanto tiempo, de tanto tiempo de entregarme al hogar y ese era justo el momento de volar, yo sabía que los niños entenderían como entenderán los tuyos, mi querida Sofía, usted debe estudiar y crecer, para eso me tiene a mi, luego tal vez mire hacia atrás y espere con dignidad el cambio del cuerpo, con alegría como lo ha hecho en esto años esta abuela.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s