Crónicas futbolísticas de una neofita

Por Zyanya Mariana.

Yo no sé nada de fútbol. Han intentado explicarme, hombres de buena fe y con diferentes tonos, “el fuera de lugar, la posición adelantada y el tiempo extra”. Sigo sin entender. He abordado diferentes perspectivas: la del discípulo (mi maestro Gabriel, quien me enseñó todo lo que yo sé de literatura, es un apasionado del balompié); la del maestro (mis alumnos lisonjeros intentaron todo para faltar a clase y ver los partidos este verano); la amorosa (mirarlo junto a un amor); la patriótica (cada 4 años) e incluso la del peregrino (he visitado, buscando fe, muchos estadios incluyendo la Bombonera del Boca Juniors). Nada, absolutamente nada; sigo sin entender. Por supuesto de mis pesquisas e intentos me han quedado algunas cosas que ahora quisiera referir.

Tres naciones actuales se disputan los antecedentes del fútbol: Francia con su Soule, Inglaterra con su folk football conocido también como fútbol de carnaval (para algunos soule del otro lado de la Mancha) e Italia con su calcio fiorentino. En realidad los juegos de pelota han existido siempre, aparecen en casi todas las culturas; pensemos en el Episkyro Espartano, el Harpastum romano o el Cuju Chino. Aquí, del otro lado del Atlántico también aparece la pelota; recordemos el mítico enfrentamiento, relatado en el Popol Vuh, cuando los héroes gemelos, Hunahpú e Ixbalanqué, derrotan al señor del inframundo, Xibalbá, en un juego que da origen al sol, la luna y el tiempo de los hombres de maíz. En todos los casos se rememoran viejos ritos donde el hombre lidia con el universo, en todos aparecen reverberaciones bélicas y simbólicas donde el cuerpo juega a imponerse, en todos se disputa una pelota, un mundo, pero sólo en el fútbol subsiste un espíritu cristiano-apostólico y una ética occidental y capitalista.

Es muy posible que el multitudinario fútbol que se jugaba el martes de carnaval durante la Edad Media, en las Islas británicas, tuviera elementos paganos; particularmente celtas. Es muy posible también, que antes del códice Cambridge, impuesto a mediados del siglo XIX, los obispos intentaran codificar entre sus alumnos el deporte carnavalesco. Así limitaron cada equipo a 11 jugadores, eco de los doce apóstoles menos el traidor; un arbitro, que como Dios todo ve y nunca se equivoca, y un balón representante del mundo disputado por dos equipos, las fuerzas del bien y del mal.

España se consagró campeona del Mundo en Sudáfrica por primera vez en su historia.
España se consagró campeona del Mundo en Sudáfrica por primera vez en su historia.

No es casual que el fútbol se arraigara en la Europa cristiana, se expandiera en las apéndices del cristianismo, sudamérica, y de ahí caminara hasta las zonas más paganas del continente al sur del río Bravo. Luego se extendiera entre los protestantes y algunos países satélites, para desplegarse en las hijas culturales de China (el mundial de Corea-Japón para muestra) y finalmente concluyera su travesía en el continente olvidado, la inmensa África. Toda una expansión civilizatoria.

Por supuesto que la estructura colonial del Imperio Inglés, y en menor medida del francés, ayudaron muchísimo a la FIFA. Habría que añadir a la estructura colonial la neoliberal, alias globalización, pues ambas organizan el desempeño simbólico y comercial de la Eurocopa e incluso de los mundiales. Cómo no indignarse el día de la final España-Holanda, cuando “los chilangos” llegaron enloquecidos a la Plaza de las Cibeles a festejar la victoria de “la madre patria”, olvidaron ese día que el mayor saqueo empresarial hoy en América Latina proviene de España. ¿Acaso nadie percibió que los holandeses estaban en casa? ¿Qué sería de los Bleus sin los jugadores magrebies; de los equipos europeos sin los sudacas, los mexicanos o los africanos? Y ¿qué sería de las selecciones nacionales sin los exiliados de alto rendimiento, incosteables en sus economías de origen? Pienso en el metro-sexual Rafa Marqués, que a sus 35 años lleva más de 20 viviendo en Europa, seguro en la intimidad sesea como Hugo Sánchez. Por supuesto que el fútbol de hoy no sólo es multiétnico y democrático, como lo marcan los tiempos, también es feminista. Sólo hay que ver los medios especializados en deportes y sus comentaristas rodeados de jovencitas, aspirantes a cantante o actriz, que en bikini hablan del fútbol cual verdaderas especialistas. ¿Se han imaginado alguna vez a José Ramón Fernández (o su comentarista local preferido) en tanga hablando de fútbol?

No es casual que la sede de la federación se encuentre en Zürich, Suiza, y que sus presidentes hayan sido todos europeos, con excepción del brasileño Joao Havelange. De este último caben destacar sus vínculos con Adidas. Fue Horst Dassler, hijo del fundador de la empresa deportiva y controlador del deporte mundial, quien impulsó su candidatura como Presidente de la asociación. Fue también un ex empleado de Adidas, Joseph S. Blatter, quien se convertiría en su brazo derecho y después en presidente de la FIFA, no sin cierta polémica. Dicen que obtuvo su elección con sobornos y prometiéndole al bloque africano una sede a cambio de sus votos. La promesa se cumplió con el mundial en Sudáfrica 2010. No dicen, pero sabemos, que su sobrino Philippe Blatter, presidente de Infront Sport & Media AG, es dueño de los derechos televisivos de la FIFA; un jugoso negocio.

Cómo no ser negocio, si gracias a la tecnología que se niegan a usar en la cancha –al vicario de Dios en la cancha no se le impone tecnología-, han creado imágenes televisivas cardíacas donde los 11 encarnan una liga de superhéroes que luchan por la belleza del fútbol. En la explanada, espacio de felicidad, no hay justicia sólo fintas que parecen danzas y goles que saben a victoria de armas. El todo posible gracias a una pelota y unos zapatos. El fabuloso Jabulani, un balón marca Adidas diseñado en Inglaterra especialmente para esta copa, y los sofisticadísimos tenis convierten a estos jugadores en jóvenes ligeros, invencibles y aerodinámicos. Dicen los expertos, sin embargo, que este mundial con notables excepciones (Holanda Vs Uruguay, por ejemplo), tuvo pocos goles y estuvo carente del esperado “juego bonito”, y es que hoy los verdaderos héroes ya no están en la cancha sino en las pantallas de televisión anunciando algo. Generalmente algún producto diseñado con tecnología primer mundista y consumido por ejércitos de pobres tercermundistas. Ante tanta Cruzada sólo puedo exclamar ¡que los dioses nos sean propicios!

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8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Daniel Diaz dice:

    Ehhhh! yo soy ese alumno lisonjero!

  2. Daniel Diaz dice:

    Ehhhh! yo soy ese alumno lisonjero!

  3. Zyanya, como siempre saboreo tu mordacidad y babeo. Para comenzar lo de neofita. Me sorprende lo futbolizada que estas. Me encanto lo de los once apóstoles y el traidor que acertadamente no podías traducir en otra figura más que la del árbitro. José Ramón en tanga es una imagen de ensueño. Por cierto que en Fútbol Picantes o en Los Capitanes o en Cronómetro, anotaban que era bastante significativo que España haya ganado tres de sus partidos contra equipos a los que se les había expulsado un jugador, es decir, ganó tres partidos contra equipos de diez jugadores. Pese a todo, para un mundial tan mediocre me gustó España como campeón, aunque Uruguay me robóel corazón y me hizo sufrir como en una telenovela protagonizada por Lupita Ferrer. Es un gusto leerte.
    Doce docenas de besos

  4. Zyanya, como siempre saboreo tu mordacidad y babeo. Para comenzar lo de neofita. Me sorprende lo futbolizada que estas. Me encanto lo de los once apóstoles y el traidor que acertadamente no podías traducir en otra figura más que la del árbitro. José Ramón en tanga es una imagen de ensueño. Por cierto que en Fútbol Picantes o en Los Capitanes o en Cronómetro, anotaban que era bastante significativo que España haya ganado tres de sus partidos contra equipos a los que se les había expulsado un jugador, es decir, ganó tres partidos contra equipos de diez jugadores. Pese a todo, para un mundial tan mediocre me gustó España como campeón, aunque Uruguay me robóel corazón y me hizo sufrir como en una telenovela protagonizada por Lupita Ferrer. Es un gusto leerte.
    Doce docenas de besos

  5. Juan, hermano… Los extraño
    ¿Cuándo nos vemos para platicar de fútbol?
    ZM

  6. Juan, hermano… Los extraño
    ¿Cuándo nos vemos para platicar de fútbol?
    ZM

  7. En efecto Daniel Diaz, fue uno de mis alumnos lisonjeros que hicieron hasta lo imposible por faltar a clases y ver los partidos. Sin embargo le debo también a él, y otros, querer escribir esta pequeña nota.
    ZM

  8. En efecto Daniel Diaz, fue uno de mis alumnos lisonjeros que hicieron hasta lo imposible por faltar a clases y ver los partidos. Sin embargo le debo también a él, y otros, querer escribir esta pequeña nota.
    ZM

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