UN MÁS ALLÁ… OTRO

Por Joan Bernal

Qué nueva muerte amaneció en tu sangre. Se nos cae el pelo la mirada. La lluvia está – de puertas y de ojos- repetida. Pero estamos dentro de esta pequeña muerte. Que circula a tientas nuestro mundo. Y un término invisible escapa a nuestro cuerpo. Quien creara esta extrañeza. Es como un tiro. Porque el temor en mí es más terreno que el mismo aliento de los parques. Y en ti la mansedumbre es sufrimiento. La súplica que afila su simiente.

Vamos a transcender nuestros latidos. Vamos a encontrarnos más adentro de esta oscura noción de vacilantes. Y bajemos vivos a lo vivo. Qué puede desafiar nuestro infinito. Desafiará a la tumba y su molestia. Como un tosco envejecido viento que ensordece ante mi amparo. La tristeza se hace gobernable. Podemos no estar cerca. Lo distante pasó a ser entre todos los refugios. Y ocurrió que el tiempo fue esa puerta innumerable y fija hacia nosotros. El amor que vemos ya esta hecho.

Esta enfermedad nació en el llanto. Y vino francamente a contenernos. Hasta las campañas desconocen cuanta mordedura es su rareza. Y se aviva. Húmeda. Terrestre. Como un buen puñal: embrutecido. Hasta que no empiece la caída.

Sentarnos a morir sin nada puesto.

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