Otoniel Guevara: el poeta es un acto de protesta

Por Marta Leonor González/400elefantes@gmail.com

“Sólo la poesía nos puede salvar”, recuerdo esta frase que Otoniel Guevara me dijo hace 10 años. Estudiaba en la Facultad de Comunicación de la UCA en Managua, cuando lo conocí. Desde entonces nuestras conversaciones sobre poesía no han cambiado, su devoción por la palabra ha crecido, sigue hablando de ella, escribiendo de poesía y haciendo encuentros que la convocan

Estudió periodismo. Ha ganado más de una decena de premios en poesía: Juegos Florales de Zacatecoluca, San Miguel, Ahuachapán, Cojuatepeque, Apopa, Usulután y en los certámenes Roque Saltón, Alfonso Hernández.

De sus libros: El solar (1986); El violento hormiguero (1988); Lo que ando (1992,1996, 1997), Lejos de la hierba (1994), Tanto (1996-2000), Isla ilegal (2003), Sosiego (2003) y otros.

HABLEMOS DE POESÍA

¿Qué significa la poesía en su vida?

La poesía es mi vida. Es la muralla que me defiende del mundo. Es lo que queda temblando, agónico e invencible después de la destrucción.

Como escritor, ¿qué retos se plantea a la hora de escribir un poema?

Hay un reto interior: exprimir el lenguaje hasta convertir un manojo de palabras en un fuego infartante creador de sed.

¿Cree usted que un poeta es un ser especial?

¿Especial? Yo considero a los poetas como seres vulgares y corrientes. Claro, yo soy poeta. Lo que pasa es que este no es nuestro mundo ni nuestra lógica. Y si el poeta resulta maravilloso es porque a veces encarna la gracia divina. El poeta es un ángel y todo ángel que se respete contiene algo demoníaco.

¿Cuál debe ser la actitud de un poeta frente a los problemas sociales? ¿ Debe denunciar en lo que escribe lo que pasa en su tiempo?

La sola existencia del poeta es un acto de protesta contra el orden de las cosas, que en el mundo que hasta hoy se nos ha dado conocer, no ha variado su aritmética criminal, que no tiene que ver con lo salvaje, ni ha variado su instinto de dominación, que no tiene que ver con la naturaleza.

La actitud del poeta es respetar la naturaleza, que es lo único divino que existe. Quizá usted se ha preguntado para qué sirve la poesía.

Yo me he respondido: sirve para amar, para abofetear a los dormidos, para reír sin labios.

LA CREACIÓN LITERARIA

¿Cuáles cree que son los problemas más graves que enfrentan los jóvenes escritores?

Precisamente ser jóvenes. Y pretender triunfar. En literatura no existe el éxito, sólo el placer.

¿Cómo cree que estos problemas deben ser enfrentados?

Viviendo y trabajando amorosamente contra el lenguaje, todos los días de la vida.

Como creador, ¿qué situaciones difíciles ha vivido?

No recordar un poema durante una sesión de torturas en la Policía Nacional, durante la guerra. Ese entrampamiento mental, agudizado por un vendaval de golpes, me costó hematomas y lesiones de varios sabores.

LA PRODUCCIÓN SALVADOREÑA

¿Existen espacios de difusión para los jóvenes poetas salvadoreños?

Claro que sí, de hecho yo dirijo un suplemento cultural donde se le publica a todo el mundo. Los jóvenes poetas no saben ni de cerca lo que es no tener espacios.

¿Qué poetas jóvenes agregaría a la lista de una nueva relectura de la poesía de su país?

Había un poeta que iba a ser interesante pero se inclinó por la academia: Pablo Benítez. En ningún caso es una pérdida. Agregaría a dos poetas mujeres con una poesía muy clandestina: Lya Ayala y Laura Zavaleta. Si extendemos la juventud hasta cerca de los 40, Vladimir Baiza es un caso especial de experimentación y pasión por la vida. Búsqueda de mayores posibilidades del lenguaje. Finalmente, tengo mucha fe en William Alfaro y Gabriela Padilla, sobre todo, en Gabriela por su descarada pasión por la literatura.

¿Cuáles cree que son los temas por los que están más preocupados los poetas salvadoreños?

Veo un mosaico interesante. Desde la forma, que viene a ser otro tema, hasta los aderezos, como el performance, que parece que ya tiene adeptos en mi país. Los temas son los de siempre, yo sólo sumaría cierto vacío que hace sudar helado.

LOS PROYECTOS

Usted dirige la Fundación Metáfora en El Salvador, ¿que proyectos tiene?

Institucionalizar el Encuentro Internacional de Poetas, empujar al país a convertirse en referente mundial de la poesía, crear un sello editorial, motivar la traducción de la poesía salvadoreña en todos los idiomas posibles y hacer que los jóvenes siempre tengan un poema a la mano para sortear las muertes, entre otros.

Y como poeta ¿qué metas hay para este año?

Publicar un libro retrospectivo y dos libros bilingües, uno inglés-español, traducido por Karla Coreas y otro húngaro-español, traducido por Andras Imreh. También quiero ir a una estación de trenes en Budapest, para ver cómo brincan los ratoncitos en medio de la gente vestida de negro.

Una conversación con Otoniel Guevara, aparecida el 11 de febrero del 2006 en La Prensa Literaria de Nicaragua.

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