Juego de escritura:una propuesta pedagógica

Durante la presentación que hiciera el rector Mauricio Herdocia Sacasa en la Universidad American College al libro de Marta Leonor González. Fotos/A. Agüero.

Por Mauricio Herdocia Sacasa

En mi calidad de Rector de la Universidad American College, constituye un privilegio y un gran honor presentar a la escritora, poeta y amiga Marta Leonor González, incansable trabajadora del arte y la cultura en Nicaragua. Nos da el gusto de ser la primera Universidad donde ella concurre a presentar su libro: Juegos de la Escritura: Guía para un Taller Literario, bajo los auspicios delForo Nicaragüense de la Cultura que ha venido desempeñando una labor extraordinaria de publicación y difusión del pensamiento contemporáneo.

Marta Leonor González obsequió algunos ejemplares de su libro a la Universidad American College. Fotos/A. Agüero.

Es imposible hablar de Marta Leonor y su obra sin referirse a la monumental labor que ella ha venido desarrollando, con vocación y pasión, como editora del suplemento La Prensa Literaria, del Diario La Prensa, que es como un símbolo de nuestra cultura, una publicación reconocida y de prestigio en todos los ámbitos de la lengua castellana.

Según hemos venido apreciando en diversos comentarios previos, de la lectura del libro ha surgido la pregunta fundamental relativa a si es posible enseñar a escribir poesía, por ejemplo.

Posiblemente el poeta nace, como se estila decir, pero si no crece y se multiplica mediante el estudio y el dominio de ciertas técnicas y métodos deja de ser poeta y su corriente originaria como creador pierde fuerza y vigor.

De ahí que el taller que nos propone Marta Leonor González no está dirigido a entrampar el pensamiento en moldes y esquemas rígidos y anquilosados que mas bien atrapan el pensamiento creativo y terminan por petrificar lo que corriente viva y flujo inagotable del espíritu.

La propuesta de Martha Leonor está dirigida más bien estimular la imaginación, alimentar el apetito creador y a dotar el talento de mayores herramientas, técnicas, conocimientos y habilidades que permitan desarrollar el espíritu crítico y alzar el estandarte creativo.

Se trata en el fondo de revalorizar la palabra. Esto me recuerda al pintor Degas quejándose amargamente con el poeta Mallarmé por su incapacidad de escribir poesía a pesar de tener “buenas ideas”. A ello respondía Mallarmé contundentemente que no era con ideas que se escribía la poesía, sino con palabras (C`est avec des mots) .

Este es un libro entonces, que habla y muestra los juegos de la palabra y la escritura en un diálogo interactivo con otros poetas, la autora y los participantes.

Cuando se piensa en Darío, por ejemplo, se cree que su poesía es simplemente el resultado de una intuición genial que lo acompaño desde su niñez y no lo desamparó nunca.

No obstante, la vida de Darío es un ejercicio intenso dedicado a la lectura constante y a la compresión de las principales técnicas y estructuras del lenguaje existente en su tiempo en todos los géneros, tanto de las fuentes clásicas que lo llevaron a absorber todo el pensamiento creativo anterior, como a los nuevos y raros símbolos de la modernidad en todas partes del mundo.

Tanto como poeta, Darío era un estudioso insuperable, buscador de hallazgos y vetas nuevas, como lo ejemplificó en su libro Los Raros.

Entonces el primer deber de un poeta y escritor, es formarse de manera disciplinada, rigurosa y sin pausas.

Esto nos trae a la memoria los ejercicios métricos de Darío y Francisco Gavidia en San Salvador tratando de extraer las esencias musicales del alejandrino francés de Víctor Hugo.

Igualmente vienen a nuestra memoria las largas sesiones de investigación de nuestros novelistas (piénsese en Sergio Ramírez y Gioconda Belli) que trabajan por ejemplo con la historia para construir sus ficciones.

La literatura no se da de la nada, nace de un esfuerzo solo comparable al de Sísifo llevando su roca imposible al borde del retorno.

Es Salomón de la Selva bebiendo de las fuentes clásicas griegas y romanas, para sus grandes temas evocativos, donde él también unciría “a las voces latinas el ondulado yugo de los ritmos griegos”.

Cuando Edna Saint Vincent Miller se dirigió a Salomón en griego, nuestro poeta-el primer poeta moderno mesoamericano- no le entendió nada. Pero era tan aficionado al estudio, que no descansaría hasta aprender la lengua posterior a Homero y reflejar esos conocimientos en su propia poesía y escritura.

En Nicaragua hemos tenido el magisterio verbal incomparable de José Coronel Urtecho, el magisterio poético de Carlos Martínez Rivas que ha calado hasta el tuétano de nuestra poesía y el riguroso magisterio de Pablo Antonio Cuadra, pasando por los talleres de los años 80 y otros memorables magisterios en la línea de Ernesto Cardenal y otros poetas como Ernesto Gutiérrez desde la Universidad.

Imposible dejar por fuera en esta labor a Jorge Eduardo Arellano y a Julio Valle Castillo, entre tantos otros que merecen citarse.

No obstante, a diferencia de otros esfuerzos, ella sigue un proceso que no menoscaba la individualidad de los lectores ni les roba su sello propio, haciendo honor al dariano “mi literatura es mía en mí”; ella busca que cada uno pueda expresar su propia individualidad en un ejercicio colectivo, respetuoso, pluralista y tolerante.

Marta Leonor busca como desatar las energías y el espíritu propio que hay en cada uno de nosotros, enriqueciendo sus conocimientos y el manejo de sus habilidades, en un ejercicio grupal enriquecedor y auto-afirmativo.

Originalmente una parte importante de este libro formó parte de su tesis de maestría en Lengua y Literatura Hispánica que ofreció la Universidad Autónoma de León y la Universidad de Alcalá de Henares.

Hoy esos capítulos han tomado vida propia y se expresan en este hermoso libro que no solo esta referido a la poesía, sino a la literatura.

La Universidad American College aspira a ser una universidad que se distinga por su compromiso real con la cultura. En ese sentido queremos formar parte de ese gran esfuerzo que realiza Marta Leonor González dirigido a establecer talleres de creación literaria que ensanchen los límites y la visión de nuestros profesores, estudiantes y personal.

Sin poesía, sin teatro y sin literatura, la Universidad es un edificio sin alma y sin espíritu.

Es una educación muerta, cuando su primer compromiso es con ese impulso vital de la vida que es cantar, crear, recrear y contar. La primera jornada de humanización de la Cultura, debe comenzar por introducir el conocimiento de la literatura en las Universidades con espíritu práctico e innovador. Eso es lo que ella hace.

Con este compromiso de la universidad a favor de la promoción sistemática, critica, permanente y creativa de la literatura y de todas sus expresiones y géneros, quiero dejar con ustedes a una extraordinaria representante de esta cultura que nosotros también aspiramos a construir – ojalá con su apoyo y de los amigos que la acompañan como Isidro Rodríguez y Juan Sobalvarro- en la Universidad American College.

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