Siemprinvierno de mis ojos

el
Leonora Carrington-toro-bravo-litografia.

Por Vlamir Baiza

Nos duele el pan
nos  duele el río interno sepultando las colmenas
el ángel trazador del cénit no presta rieles
a los nietos de Job y de Caín en las espinas
Carámbanos, tábanos del ojo,
el antifaz prohibido nos ocultan
nos ocultan todo la sed el mar las esponjas
el hisopo azul del frijolar
del malecón de ayer el frío el fuego las pavesas
nos ocultan todo los sextantes del ladrillo
los mordiscos los nogales los rubíes de la sangre
del mulquite su verde maizal
del cielo libertad
nos ocultan tóo
los tararás los jutes de la tinta
de la tinta su humedad
nos ocultan
de la hembra su piedad y la araña corre
sin llaveros del reloj su horedad
de la hora su minutidad
nos
su segundidad.

MAR DEL OJO ABIERTO
EN OTROS MARES

Sal mía, sal
ágora del fin de las crepitaciones,
ensimismando el mundo entre las playas insomnes,
serás llanto del cieno y los lodos terrenales.

¿Cómo hacen los peces para no llorar?,
los leones marinos, los delfines, las curvinas,

¿cómo no se irritan sus pupilas con tu escoria?,
pues pudres los botes los fémures los cargueros
las puertas y los puertos de los hombres
y con tanto ojo abierto, imposible contar
tantas y finísimas
estrellas y lágrimas de sal.

Sal, sal lejos de las casas de los hombres,
cuando un hombre se queda solitario en sus
habitaciones
y es derrotado por los cuervos curvos
que arrancan su abierto corazón
a las salmueras,
se desprende de su aurora
en sus vitrales
un mínimo  y brillante corpúsculo de sal
hecho girones.

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