La perra de la noche

el

 

Robert Barberena de la Rocha

Por Linda María Baros

No fijes con los ojos el cielo rasoy no jures
con esa voz enronquecida,
de la que se sirve la noche para cortar tus axilas! Y
no me recites pizcas de Cocteau:
                                  

El hombre solo está siempre
en mala compañía!

No me digas que te quedas encerrado
entre las paredes y que escuchas rap,
maniatado hasta el vértigo, despierto hasta el desvanecimiento,
como sobre una vía férrea, entre los tapones,
como en una prisión,
donde los hombres se hunden clavos en la cabeza.

No llores en mi oído porque la cuerda esta podrida,
y porque el vodkase te subió,
como el deseo trascendental de vomitar,
y que su huella de chancro engulle los vasos.

Yo conozco tu soledad de marinero,
que voltea la manivela a todo momento.
Escucha en la puerta todo lo que desees.No volveré.
Espera entonces en la ventana para sentir,
con sus pasos etéreos,
la perra de la noche enroscarse
alrededor de tu cuello.
Y su lengua morada
hundirse
profundamente en tu boca.




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