Jóvenes poetas de El Salvador

el

Por Manlio Argueta

La poesía joven de El Salvador es la sorpresa de nuestro tiempo de morir, de vivir y de cultivar la sensibilidad. Hay  una nueva palabra y voces distintas que expresan emociones y contenidos vitales sorprendentes por el buen manejo de lo real imaginativo. Nos llega en buen momento, cuando necesitamos la inocencia en contra de la viveza, la bobería, y la insensibilidad, y la inteligencia mal entendida, como diría Aldo Pellegrini (Argentina, 1903-1973).

Esta vez todas son mujeres las que buscan en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma, la palabra como que se volviera más sensible para  expresar la inocencia necesaria que se opone a perversión.

“…Si abro la puerta hay una mujer entonces afirmo que existe lo real”. Pellegrini lo asocia con inocencia, palabra abstracta e intangible que se convierte en concreta porque la sentimos y nos emociona para el cambio de conciencia, aunque no se detecte por los sentidos, los valores; pero están ahí como lo más influyente para el corazón y el entendimiento, quizás por invisibles, y no ser objeto de mercadeo, se les desvalora como si no existieran.

Inocencia en este caso es igual a sensatez. Un poemario es siempre un homenaje a la imaginación y a la creatividad. Existimos en concreciones gracias a las irrealidades descubiertas por la literatura. Poesía de amor o poemas al amor hace grande la humanidad. Expresión perceptible de existencia.

Algo de esa filosofía detectamos en los poemas de nueve poetas jóvenes: Ana Escoto (1984), Miroslava Rosales (1985); Xochitl Cabrera (1984);  Alondra Umanzor (1985). Ligia Molina (1985); Lauri García (1980) y Elena Salamanca (1982);  Laura Zavaleta (1982); Roxana Méndez (1979).

Nos falta Krisma Mancia (19809 y Johanna Raabe ( (1989), dos revelaciones de la poesía joven que se incluirán en próxima numero de esta la Revista Universidad junto a otras poetas novísimas recién descubiertas.

Todas tratando de ir por diferentes caminos, aun saben que ya los hay trazados para el poema. Pero ellas se internan en este camino de la vida y encuentran una nueva época (y épica) para la palabra y el poema.

Porque la literatura también es historia, tiene su tiempo, nace, crece y se avejenta (nunca desaparece). En el caso de las jóvenes en esta edición de la Universidad Nacional de El Salvador, advertimos esa poesía diferente espiral ascendente para rencontrarse con la palabra imaginada. Pero no es la escuela de Claudia Lars ni la de Roque Dalton, dos clásicos de la poesía salvadoreña y de América Central, sino la de estos tiempos de desintegración social y de empeño por transformar el sol conque miramos la realidad deforme o fraterna, a veces atroz, pero siempre mágica.

Todas ellas fueron niñas en tiempos de la guerra (1980-1992), que por su tierna edad  no se internaron en los campos del odio o de la heroicidad. Ahora tienen su mayor ventaja: abierto el camino de la inocencia, valor elemental para detectar las espinas en la flor. Para no tropezar con la misma piedra de la insensatez, locura o idiotez, como dice el gran Erasmo de Rotterdam, vigente y eterno en sus criticas de la sociedad.

Verso a verso nos descubren la conciencia para ser diferentes y así llegar a lo que quisiéramos ser y compartir. Poetas que interpretan otra realidad para ayudarnos a imaginar el cambio que necesitamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s