Veredicto

Leonora-Carrington 3 UntitledAlfredo Trejos

A Paul y Charlotte

Un hombre que no permite que los ángeles
olfateen sus tragos, que se cuelga
de las colas de los ataúdes
por una justa comisión
y que sostiene la mano de los difuntos
para que reciban su último salario
y una última y provechosa mentada de madre
porque de algo hay que beber
porque el testamento de alguien más
es el polvo en el que de antemano nos convertimos.

Un hombre que por la mañana derrama espuma de cerveza
sobre el pitbull para más tarde bromear sobre la calva
del arzobispo que empolla el huevo de oro de sus fieles.

Un hombre como un cernís espantapájaros
en el bullido altar de un auto viejo con sedientos que en sí misma
un milagro de la verdad.

Un hombre que escucha el timbre del teléfono como un réquiem
que sabe que es una mujer quién llama ya que olvidó apagar las luces
al dejarlo la que mejor conoce lo duro que es vivir con asuntos cogidos.

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