Visión del crepúsculo Luis Alvarenga

Banc Spaghetti de Pablo ReinosoPhoto: Juan TronquoyPor Luis Alvarenga

Las esquinas están por guardar sus uniformes colegiales y van a convertirse en flores azules. Una oreja navega sobre las aguas. La veo alejarse. No queda más que el silencio, no me quedo con la guarida de la diosa, ni con los dones que se marchitarán al día siguiente, ni con el tenaz alumbramiento de lo efímero. La certeza de la que no cabe musitar ni una nota en falso es esta: la del cielo y la pobreza. Esta vez, intento ser más fuerte que el color de sus ventanales. Hay una palabra vislumbrándose entre mis dedos. Es el sabor de la música que brota de los uniformes colegiales.

La figura de la noche

Por Luis Alvarenga

Quiso descansar del combate de sombras. No había escuchado la melodía del caracol y el hilo de plata se había esfumado del castillo. Para el que ha cabalgado entre sueños no hay más que una vela encendida que nunca agota su pabilo. Cuenta su historia risible, y la desnuda alterna su estancia entre la daga de Macbeth y la fijación de todos estos momentos efímeros en las piedras. La desnuda se asusta ante lo que en aquellos ojos. Una sombra que persiste.

Frutas

Por Luis Alvarenga

Receptora de las palabras, de los oráculos que el triste dejó. No entiendes nada de los papeles del idiota. Del idiota triste, del bufón que huye a Provenza gimiendo tu nombre imposible. Intuyes que son los planos de una ciudad inventada por la infatuación. Intuyes que son las plegarias a una diosa sorda. Las aguas te acompañen.

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