Arando el aire, de Steven F. White

ARBOLEDA CRISTALINA
Pintura de José Alanís.

Por Roberto Sánchez Ramírez

Conozco a Steven F. White desde hace muchos años. Hemos desarrollado una respetuosa y entrañable amistad. A finales del año 2010 se comunicó conmigo para contarme que estaba escribiendo un libro sobre aspectos ecológicos relacionados con la poesía y la música de autores y compositores nicaragüenses. Me preguntó algunos datos sobre compositores nicaragüenses, en especial de Erwin Kruger y de los hermanos Mejía Godoy. Pasó el tiempo y sólo me enteré que estaba por editar la obra con el auspicio de la Alcaldía Municipal de León.

Cuando Steven me entregó el libro, lo primero que me llamó la atención fue el título Arando el aire, tomado de una canción del inolvidable Salvador Cardenal Barquero. Después la cantidad de páginas, 638. Quiere mucho amor y dedicación, conocimiento y calidad intelectual, escribir una obra como la que nos presenta Steven F. White.

No es una simple antología de poemas, ni una recopilación de canciones. Rubén Darío, Azarías H. Pallais, Alfonso Cortés, Salomón de la Selva, José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Pasos, Carlos Martínez Rivas, Claribel Alegría, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Rosario Murillo, Esthela Calderón, Carlos Rigby, poesía ecológica en lengua mískita, nos permiten conocer y apreciar la presencia de los temas ecológicos en la poesía nicaragüense. No es que no conociéramos muchos de los poemas que aparecen en la obra de Steven, si no que por primera vez se presentan ordenados alrededor de un tema que es preocupación a nivel mundial.

En el capítulo 15, titulado Los trovadores de la música popular nicaragüense, Steven rescata nombres de personajes poco recordados ahora, como el caso de Santiago Paiz Carvajal, más conocido como el Indio Pan de Rosa. Figuran en la obra los nombres de don Felipe Urrutia y sus Cachorros, Justo Santos y su Mora Limpia, Camilo Zapata, Erwin Kruger Urroz, su hermano Carlos y Pepe Ramírez, miembros del trío Monimbó; Otto de la Rocha, los hermanos Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy. Es en Kruger, en los hermanos Mejía Godoy y Salvador Cardenal Barquero que Steven centra su estudio sobre la ecología en la música de Nicaragua.

Steven no solamente nos presenta las letras de las canciones, si no que analiza su contenido. Los Zenzontles, La Madrugada, Barrio de pescadores, Queja india, son apenas una muestra de las muchas canciones que Erwin dedicó a nuestro país con temas que aún se conservan aunque el sitio que las inspiró haya desaparecido, como ocurrió con el Barrio de Pescadores, cuando en 1970 el lago Xolotlán se tragó ese barrio y los de La Tejera y Miralagos.

En la referencia a la obra de Carlos Mejía Godoy, Steven incluye a Pablo Martínez Téllez, conocido como El Guadalupano, autor de el Canto de Meditación de la Misa campesina nicaragüense. También la canción que Carlos dedicara a la joven guerrillera, Arlen Siú. Ay Nicaragua Nicaraguita no puede faltar, igual que parte de el Canto Épico al Frente Sandinista, incluyendo las canciones tituladas Los árboles, Ceiba, Malinche, Chilamate, Jocote, Espavel, Granadillo, Genízaro y Jícaro.

En el caso de Luis Enrique, Steven rescata parte de su aporte del Canto Épico al Frente Sandinista, la canción dedicada a Carlos Fonseca. La canción a Ometepe figura con la letra completa y se incluye la que compuso al río Coco, Wangkí en lengua mískita. Una canción poco conocida en Nicaragua es la que se refiere al tema ecológico ¿Qué le vamos a decir a nuestros hijos?

Salvador Cardenal Barquero, junto con su hermana Kathia, conformó el Dúo Guardabarranco, nuestra ave nacional que curiosamente hasta el pasado mes de junio fue declarada como tal por la Asamblea Nacional. Salvador con su canción Días de Amar, primer premio del Festival OTI en Nicaragua en 1986, comenzó a destacarse como el cantautor que más se dedicó no solamente a componer canciones sobre el medio ambiente, si no que se consagró a promover la preservación y cuido de nuestra flora y fauna. Fue así que se le nombró Asesor Cultural en MARENA como un reconocimiento a su destacada labor. Araré el aire y ¿Quién va a cambiar la historia?, son parte de la obra que nos legó Salvador. Bosawás es un rescate de lo que fuera en otros tiempos el territorio donde se enseñoreaban los mayagnas. Así podríamos seguir citando más canciones de Salvador, convertidas en una referencia musical.

Gracias Steven. Es digno de mencionar que esta obra haya sido publicada gracias al auspicio de la Alcaldía Municipal de León. Ya que se contaminó el río Chiquito y la Fuente Castalia no es más que un recuerdo de los tiempos de José de la Cruz Mena, por lo menos la municipalidad leonesa ha permitido con su apoyo que se conozca esta obra.

Quiero ser optimista. Creer en la recuperación del Edén. Volver a los cercos vivos. Que crezcan los árboles frutales y forestales, donde hallan frutos y nidos. Sombra, mucha sombra, donde los jóvenes del futuro se sienten sobre la hierba a leer Arando el aire de Steven y escuchar las canciones de Salvador Cardenal Barquero.

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