Fue catástrofe

4403_1359680377_98842Por Andrés Cisneros de la Cruz.

VI

(Segunda salida)

llegas con las vértebras quebradas
coagulándote las manos en el torso molido
para asirte de la memoria
pétrida

Te descubres Inmune
constructor de todos los ogros
metralleta cubierta de flores
porque cuando aspiras tragas raíces
litografías de los siete llanos y las nueve lenguas muertas
Despedazado el techo los trozos de vidrio celeste fragmentan la mesa en donde
colocas
todas las noches tu vida
abres la boca para herirte
porque sólo hablas lo que no entiendes
pero quitas los plafones que esconden al cielo
también dicen eres amargo como el centro de la alcachofa
y que estás en los gritos
y el cielo no te permite mirar las estrellas
condenado colérico
te duele ser (desesperada flama)
Te reconstruyes el cuerpo con nubes atrapadas en barcos-fantasma
Tu pupila permanece colgada en la hermética bóveda
al enramado de las ideas.

Y te quedas dormido entre los labios, en el filo de la navaja:

*

espera
escapula en la tráquea del verdugo la salina pústula
inventas que eres libre
vivo al menos vivo
sales a poner los puños

en la conciencia Inmenso

(recuerda que inventado)
y tuerces la ráfaga al fusil
si te desaparecen les sangrará la boca
Si nos estuvieran ustedes, nosotros podríamos estarnos, dicen
Mujeres sin costillas (todas tú) metidas en la piel de golpe sin esqueleto ni estructura
sin pellejo ni venas, se suturan los ojosestábamos desaparecidos estábamos, dicen quiénes

Queremos una hecatombe
, dicen los animales cansadoste arranca los nervios la carnívora muerte
es el cuervo blanco —y da de beber al ebrio.
Cortan las cuchillas los labios
y el pelo ondea igual que río de petróleo
desde aquí no se alcanza a ver todo No podemos ver el Universo
porque en el Universo estamos:

VII

(Matemática palabra)

en la tundra cuando corren los ogros
matan el infinito meridiano de sirenas
derrumban y abastecen las ingles de los peces con caricias
Los ogros huelen a humo de cadáver
a copal de lenguas oscuras:
si cruzaron el río sobre el agua me hubiera gustado verlas
los malditos números las mataron
porque no son (y ellas están en donde no sé si existen)
las raíces se vuelven triste monumento de sí mismas
las estatuas se vuelven máxima del hombre
y los hombres se matan por ser piedra
Que se larguen todos los ojos de las cuencas
que se llenen de avispas para que puedan ver que de nada sirve
tener la razón:

XXIX

(Frínica estera)

a veces los muñecos del pasadoregresan

a montar la farsa del recuerdo

Se abre la caja de sus tumbas

los hilos se les desenredan

y se cuelgan del cuello de dios

regresan inventados

con la realidad funesta de una infancia inútil

recuerdos futuros del vacío tiempo perdido

abren su válvula

y su vapor de fuego húmedo

quema al rostro

insinuado en el espejo

el dictado de la imagen construye siempre nuevos mundos

Recuerdo barcos en botella

espléndidos

con velas albinas

en mares de aceites espesos y oscuros

la tragedia de pájaros ahogados en olas gigantes

la catástrofe sólo es punto final de una primera palabra

la imagen

se repite

la primera palabra y el punto final

la realidad se reconstruye táctil

en el amnios se reposa desnudo

los ojos se abren para ver la nitidez de los cuerpos

y sentir el lubrio velamen del vaho de una piel dilatada

para oler el placer de su veneno

para moldear las sombras de una fogata siempre nocturna

y temer al oleaje murmurado en la cavidad secreta del éxtasis

temor de entrar al mundo

cerrar los ojos.

Poemas del libro “Fue catástrofe”,

Editorial Rojo Siena, Guerrero, México, 2013.

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