Fuego fresco

02-bandada-palomasPor Suad Marcos Frech

Acaricio palabras pegadas a las horas,
contemplo un silencio hecho flores.
Un conjuro de fuego

desliza hasta la carne.
Las entrañas se despojan.

Tu aroma rebasa ritmos encendidos.
Tu sombra surca mi intensidad,
dibuja una ternura candente,
circular.
El vientre asciende

ciñéndome.
Una solitaria evidencia arrastra

un instante
y otro
y otro que vuelve
repitiendo glorias que cruzan
las penumbras.
 

Carmesí
 
En mi cuerpo
caracolas desbordan oleajes.
Jadeantes las palabras se extienden

de su boca a mis senos.
Sus labios atrapan las gaviotas,

las auroras,
las ausencias.
Límites de deseo rebasan la noche.
Las entrañas alcanzan instantes

entrelazados a un ocaso indeleble.
La añoranza persigue utopías escarlatas.
Promesas serpentean mis amaneceres.

 
 
Sortilegio estridente
 
Emerjo coralina en arrecife,
vendaval marino me agita trémula.
Tempestades ondulan marejadas voluptuosas.
Tiento la agonía de mi cuerpo;

–se inicia– con olor a madriguera,
húmedo,
palpitante.
Arrecifes de quimeras renacen

con collares de peces en mi piel.
El mar evoca la lujuria inacabada.

 

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