William Grigsby Vergara: El eterno retorno

EL ETERNO RETORNO
William Grigsby Vergara

A la memoria de Francisco Ruiz Udiel
(1977-2010)

Yo estaba deprimido mucho antes
que empezara mi depresión;
los días eran como derrotas diarias
que se iban sumando
mucho antes de la hierba,
mucho antes del humo azulado
de mi tabaco campesino;
yo estaba deprimido
mucho antes
que los violines
empezaran a llorar,
mucho antes que sonara ese piano;
mucho antes que Schönberg…

Yo estaba deprimido
mucho antes que Kafka,
mucho antes que Poe,
mucho antes que Pizarnik;
mucho antes de la niebla,
mucho antes de los cuervos
y el canto triste de las aves…

Ya me sabía en ese estado.

Yo estaba deprimido
mucho antes de mi nacimiento
y así empezó mi muerte;

ya me pensaba demasiado
por no llevar la cuenta
de mis pensamientos,

lloraba mucho antes
de la lágrima
y era invierno
entre mis costillas
mucho antes de mi pecho…

LA PASTELERA NOCTURNA
William Grigsby Vergara

A Julia

No me vas a contestar, lo sé;
por eso te saludo desde el silencio
que me llama, sin quererlo,
para volver a saludarte
en la mitad de la noche,
cuando todo duerme,
menos el tiempo;
porque el tiempo es una agonía.

Yo soy un paciente enfermo de horas,
con síntomas de tedio
todas las noches;
casi no duermo,
me cuesta dormir, Julia;
por eso te saludo a estas horas
aunque no me vas a contestar.

¿Sigues preparando pastelillos?

Siempre con tus ojos de muñeca astral,
con tu sonrisa azul cobalto,
con tu semblante infantil
dentro de un cuerpo de veinte años.

Hasta aquí puedo sentir el olor de tus manos
mientras te acomodas en los rincones de la cocina
como la fiebre en una frente enferma.

¿Sabías que hay gente que no cree en los ángeles?

Son personas que no te conocen, Julia,
ignoran tu belleza blanca y potente
mientras recorres la universidad
dando frutos desde tu pelo azabache.

Son personas ordinarias que no han visto
tus cabellos largos al viento revoloteando
como una ceda china lanzada al vacío,
liviana como el alma de un tierno.

Es tarde, Julia, muchacha, lo sé;
la noche sigue siendo noche;
afuera la luna permanece alta,
desvelada, inútil como una anciana
que no termina de morirse…

¿Sigues horneando pastelillos?

Julia, la noche sigue en silencio,
la soledad me llama y voy tras ella…

EL HOMBRE BICENTENARIO
William Grigsby Vergara

La gente es cada día peor.
La gente se repite.
La gente no conmueve.
La gente va a los bares.
Quiere ruido. Sexo. Drogas.
La gente es multitud…

La gente habla demasiado.
La gente no piensa lo que dice
ni dice lo que piensa.
La gente sólo dice.
La gente no se calla
porque en silencio no son nada.

La gente necesita abrir la boca
y sigue abriendo la boca
y hablan del trabajo
y de sus negocios
y de la familia
y no tienen más
que un trabajo,
un negocio, una familia;
y en sus pertenencias
descansa todo su egoísmo.

La gente va a los conciertos
a brincar como simios.

La gente grita sus nombres
para imponer sus apellidos.

La gente es tumulto incesante…

Multitud de caras sin personalidad.
Multitud de gestos vacíos.
Multitud de tedio.
Multitud de cuerpos
teniendo sexo,
pringando semen,
secretando hormonas…

Muchedumbre de hombres
penetrando mujeres
por las noches
por las tardes
por las mañanas;
son lenguas contra lenguas,
son hambre contra sed;
son ellos mismos,
los que ni siquiera observan
la curva absurda
de sus vidas…

La gente camina
y no sabe dónde ir;
se detiene y no sabe
dónde detenerse.

Entonces saltan, en círculos…

Son la multitud, repito.
Son la ola de tontos.
Son los bailarines del absurdo…

Yo soy parte de la gente.

DISCURSO DEL PADRE DE FAMILIA
William Grigsby Vergara

I

Estoy aburrido.

Aburrido de vos, de mí, de nosotros.
De la noche, del sereno, de las estrellas.
De la mujer y el hombre. Del sexo que los une.
Del sexo que los separa. Estoy aburrido de la música,
la poesía, la lectura, la música, la poesía…

Nada me llena: el teatro, el cine, la noche;
la música, la poesía, la lectura.

Estoy aburrido de los actores
y las actrices montando escenas
mientras los escritores beben cerveza
y los intelectuales comen libros,
los escupen, los critican,
los vomitan para luego volver a leerlos.

Me aburre leer, me aburre salir,
me aburre entrar, me aburre vivir,
me aburre morir, me aburre
escucharte morir, escucharme morir
al escucharte vivir. Me aburre…

No soy malo. No quiero ser malo.
Una vez me enamoré y fui bueno.
De nada me sirvió ser bueno.

Menos, enamorarme…

Estoy aburrido de los poetas,
de mi poesía, de sus festivales,
de mis vicios, de sus orgías,
de mis drogas, de su mediocridad,
del tiempo y sus horas goteando
en mi espalda mientras duermo sin soñar
porque vivo sin vivir.

II

Estoy aburrido de vos y de mí.
De nosotros. De la vida. De la muerte
y de lo que hay entre la vida
y la muerte y no conocemos…

Del misterio. Del silencio.
De las palabras,
de las conversaciones…

No me llena platicar con nadie.
Callar con nadie, tampoco.

Tengo profundidad y no tengo superficie.

Estoy aburrido de las carreteras
y sus carros y sus hombres al volante
y sus mujeres y sus hijos atrás
y las familias de aquí para allá,
de allá para acá, montando aviones,
elevando casas, subiendo edificios,
divorciándose, volviéndose a casar,
cagando, sonriendo, mirando tele,
escuchando rock, escuchando
sus propias palabras
que no tienen eco Eco ECO…

III

No me importa el mar.
No me importa la montaña.
No me importa el abismo
que separa al mar de la montaña.

No me importa la lluvia,
siempre suena igual.

No me importa el agua,
siempre sabe igual.

Estoy aburrido, eso es todo.

William Grigsby Vergara.
Nació em 1985. Managua, Nicaragua. Escritor y artista plástico. Mención de Honor en el Concurso Internacional de Poesía Joven Ernesto Cardenal 2005. Ha publicado cuatro libros hasta la fecha: Versos al óleo (Poesía, 2008), Canciones para Stephanie (Poesía, 2010), Notas de un sobreviviente (Narrativa, 2012) y La mecánica del espíritu (Novela, 2015). Es licenciado en Diseño Gráfico por la Universidad del Valle y colaborador de la Revista Envío de la Universidad Centroamericana (UCA).
En 2015, además de presentar su primera novela en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y participar en Latinoamérica Viva, obtuvo una beca de excelencia académica para estudiar la Maestría en Estudios de Arte en la Universidad Iberoamericana de México, donde actualmente reside de manera temporal.

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