EL HOMBRE QUE INTENTÓ ABANDONARSE. Poesía de Manuel Membreño

EL HOMBRE QUE INTENTÓ ABANDONARSE
—Reverso de una fotografía de Christopher McCandless—

Manuel Membreño

Christopher llegó a cierta edad —también nosotros—
en la que descubrió, finalmente, que son las islas
las que van a dar con los marineros perdidos.
Fue entonces que lo vio: la prenda enrarecida
alrededor del cuerpo, tan desgastada por su uso,
desvanecida casi. El dolor, me refiero al dolor.
«No soy más que el picaporte de una puerta
que nadie se aventura a abrir» —pensó.
Y a su alrededor se formó un tropel de vagabundos
que contentos abrazaban la tenaz llamarada desnuda.
«No soy más que un perro amarrado
en el patio trasero de la historia» —lamentó.
Fue ahí cuando decidió abandonarlo todo.
Darse a un mundo reciente como un hombre genuino.

De Christopher ya no deseo hablar, pero hay días
en que comparto sus planes: salir una mañana,
buscar un parque desolado, sentarme en la primera
banca vacía que encuentre y dejarla toda allí,
con su aspecto de animalillo muerto y asustado,
en una bolsa de papel. Será desde entonces
responsabilidad del primer tonto que la encuentre
hasta que decida, tiempo después, hacer lo mismo.

Sólo entonces podré decir que esta tristeza no es mía.

EL HOMBRE QUE FUE HERIDO DE VIDA
—De paseo con César Vallejo—

Manuel Membreño

Un hombre hoy sufre solamente.
Imposible explicarlo en un poema.

EL HOMBRE QUE ABRAZABA UNA COZ DE CABALLO
—Invocación a Charles Bukowski—

Manuel Membreño

abre una cerveza y bebe sólo la mitad
vierte el resto sobre el dorso desnudo de una prostituta
escribe en tu pecho las elucubraciones posteriores a un orgasmo
párate de cabeza
celebra cantando los albores de tu desgracia
y vendrá hasta ti.

ha de llegar un espíritu hediondo y verduzco
que a su paso deja un rastro de orina y cenizas
te hablará en el idioma de las gaviotas muertas
y coronará tu lengua con su boca troyana.

y he aquí que la depravada belleza
se colgará de tu cuello
en una guirnalda hecha de cadáveres.

no hables. no preguntes. no respires.
escucha lo que tenga que decir
asiente en todo momento
y toma
y fuma
y juega
y coge
y miente
y vive
y no pienses nunca en la felicidad.

es un hábito terrible.

EL HOMBRE QUE NO CONOCIÓ LA LUNA
—Paráfrasis de un poema que Leonel Rugama nunca escribió—

Manuel Membreño

Incólume el mártir se agranda y nos dicta:
«Que el sufrimiento no pese en nuestras almas»
—pero el muchacho que nos concierne es otro.
Véanlo bien: un chiquillo chillando de miedo,
circundado por balas, coronado por aureolas
de plomo y sangre. Sus compañeros
se han quedado dormidos, han desertado
sin nombre por el desierto. Pero queda
todavía en la casa quien persiga la vida
y se aferre a ella como una consigna a los rótulos.
Un mocoso solo. Nada más.
No es la valentía deslizándose por sus pantalones
tampoco el honor quien pálido acude a los alaridos.
Y cuando el humo se reclina en los ángulos del recuerdo
ni el sol se atreve revelar aquella estampa de tierno horror.
Solo un mocoso. Más nada.
Ni Heracles ni Aquiles; ninguna leyenda tallada
en la noche para este coloso de estambre. No hay
trinchera contra el oprobio de tu cuerpo en primera plana.
Véanlo bien: el poeta jugando a ser santo
imitador del bramido ahogado del cielo
y que destrozado persiste:
«Que los insectos no castiguen nuestros cuerpos»
—cabe preguntarse: ¿no fuimos
nosotros los censores de su estallido?
¿No podamos satisfechos los bordes del león?
¿Alarmados no maceramos su sien de por sí macilenta?
¡Pues aquí está nuestro héroe! Y ésta, su rasquiña. Disfruten.

Manuel Membreño (1988). Graduado de Ingeniería Industrial por la UCA. Editó en el 2011 el panfleto literario Mala Praxis. Ganador del Premio Joaquín Pasos de Narrativa dentro del I Festival de Literatura de la UCA (2012). Ha publicado Flojera (Ganador del Certamen para Publicación de Obras Literarias del Centro Nicaragüense de Escritores, Colección Narrativa, Nicaragua, 2012) y Poemas sin esquina (Ganador del II Certamen de Poesía Ipso Facto de Editorial EquiZZero, Colección Invertebrada, El Salvador, 2013). En el año 2014 visitó México gracias a una Residencia Artística para Creadores de Iberoamérica y Haití del FONCA. Aparece antologado en Hojas de coca (Asociación Nicaragüense de Escritoras, 2013), y en Transatlántica: Muestra de poesía española y nicaragüense (Ayuntamiento de Longroño, España, 2013). Actualmente es parte de ediciones la chancha, proyecto editorial alternativo y artesanal. Estos textos se desprenden de El acto de amor de las cucarachas, merecedor del II Lugar del Certamen de Literatura María Teresa Sánchez en el 2014, próximo a publicarse.

 Pintura de David-Hockney

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