Lina Zeron: “Benditas las que gritan lo que el corazón profesa”

LETANÍA
Lina Zeron

Benditas las mujeres que protegen el fruto de su vientre
asumiendo la parábola de su belleza bajo un delantal,
aquellas que lavan su rostro con el manto de la rutina
y aprenden a alzar la voz , aunque sólo se tenga la voz.

Benditas las mujeres que arrastran la cruz de impuras
regando su futuro con lágrimas de ausencias
que encuentran purificación en el agua de cualquier río
y tejen amores dispersos en el manar del tiempo.

Benditas las mujeres que se enamoran,
las hechiceras de la noche,
las que comparten el fuego de las bodas del cuerpo
en la consagración de la piel.

Benditas las que gritan lo que el corazón profesa
las que escuchan y las que imponen su palabra
también las que callan su verdadera pasión
sobreviviendo como agua estancada y triste.

Benditas las que enfrentan el nido vacío
reviviendo cada noche el éxodo desde su origen.

Benditas las que son tormenta, río sin cauce,
a las que llaman locas, revoltosas,
liberadas, feministas,
y son capaces de atropellar al viento con una mirada

Benditas las hembras con fracturas y fragmentos.
Benditas Nosotras, matriz del universo.

EL DIARIO DE MIS SUEÑOS
Lina Zeron

La vida es una veleta de colores
de previstos sucesos rutinarios,
o extraordinario caos/ fermento del origen.

Al borde del camino
acuño lúbricas velaciones en tu cuerpo
y para que comprendas mi indescifrable amor
te enviaré el diario de mis sueños,
fantasmas de ternura majestuosa,
remolinos de cariño en dóciles andamios,
y sales de constancia inconstante,
imaginación y trocitos de fé.

Por eso desde ahora y para siempre,
voy a pintar de diferencia cada minuto,
porque la vida es tan corta
como la turbación de la luna,
y nadie nos ha dicho que para siempre sea,
ni siquiera que asegurado esté el mañana.

Y aquí,
presa de las mortales alabanzas
te ofrezco retornar siempre
al nicho de tu boca.

Sensaciones que ondulan
la voz que se desvanece
sin saber en qué punto del pecho
tenemos este fugaz ahora

Quizás perdí el gusto entre tanta espera,
en la inercia del abanico de nubes que nos rodea.
en la puesta de sol que atardece en nuestra piel.

Te regalo esta sonrisa cómplice,
y este beso de libertad eterna,
y este otro por esperarme y esperarme,
por confiar en la luz de mis ojos,
por respetar mis silencios de ocaso,
mis secretos de fuego de gloria.

Y este otro por la alegría de encontrarte ahí,
acodado en la vida siempre sonriente.

Te amo con cada palabra que brilla en la sombra.

UN GRAN PAÍS
Lina Zeron

Vivo en un país tan grande que todo queda lejos,
la educación,
la comida,
la salud,
la vivienda.

Tan extenso es mi país
que la justicia no alcanza para todos.

MALA HIERBA
Lina Zeron

¿Mala hierba?
No, más que eso.

Somos enredadera maldita,
secamos árboles tercos,
raíces que derriban muros,
ah, y comezón en la entrepierna
para los misóginos que nos discriminan.

Brujas, tercas, inicua plaga.
¿qué más dijiste en tu discurso?

Mantenidas,
viciosas,
ociosas,
fáciles…
trepadoras.

Puñado de espinas nuestras manos
a quienes nos maltratan,
mordida venenosa
lengua viperina.

Seguro, de oro no somos.
Nuestra armadura es el ingenio,
amorosas sí ¡terrón de azúcar, no!
ni dóciles como la cera.
Nuestra inteligencia nos salva
de mediocres como tú.

Ni putas ni Santas

Mujeres que sabemos arder
el mundo en llamas.

CUENTOS
Lina Zeron

Me aburren tus secretos de sirena
los importantes y los de plástico,
tus cheques sin fondos ni firma.

Has olvidado cuánto es uno mas uno
matemáticas extrañas las tuyas.

Tus cuentan provocan bostezos,
sólo quiero dormir para soñar que no existes
que un día decides ser valiente y no regresas.

Se acabará la tediosa cena de viernes,
el sexo programado como cartelera de cine,
los besos de enjuague bucal,
los problemas con solución incorporada.

Ay, te propongo que pintemos el techo
tú el de tu casa
y yo el de mi departamento.

HIGADO DE PERRA
Lina Zeron

Benditas las mujeres que protegen  el fruto de su vientre
asumiendo la parábola de su belleza bajo un delantal,
aquellas que lavan su rostro con el manto de la rutina
y aprenden a alzar la voz , aunque sólo se tenga la voz.

Benditas las mujeres que arrastran la cruz de impuras
regando su futuro con lágrimas de ausencias
que encuentran  purificación en el agua de cualquier río
y tejen amores dispersos en el manar del tiempo.

Benditas las mujeres que se enamoran,
las hechiceras de la noche,
las que comparten el fuego de las bodas del cuerpo
en la consagración de la piel.

Benditas las que gritan lo que el corazón profesa
las que escuchan y las que imponen su palabra
también las que callan su verdadera pasión
sobreviviendo como agua estancada y triste.

Benditas las que enfrentan el nido vacío
reviviendo cada noche el éxodo desde su origen.

Benditas las que son tormenta, río sin cauce,
a las que llaman locas, revoltosas,
liberadas, feministas,
y son capaces de atropellar al viento con una mirada

Benditas las hembras con fracturas y fragmentos.
Benditas Nosotras, matriz del universo.

Lina Zeron. Fotografía de Marta Leonor González

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