El mundo de Lourdes Chamorro y cómo enfrentó al cáncer

“Hola mamá, tengo cáncer…”  se presenta el  próximo miércoles 29, en el

INCH (Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica). a las 6:30 p.m.

Max L. Lacayo

No es casualidad que cuando Lourdes Chamorro César escribe la parte introductoria de su libro, “Hola mama, tengo cáncer…”, lo hace a manera de carta a su madre, quien falleció décadas atrás; cuando Lourdes apenas contaba con 9 años de edad.

Es así como la autora hace la conexión cielo-tierra, vida-muerte y sopesa –magistralmente– las penas y alegrías terrenales de las que ya no participan los difuntos. ¡Forma profunda la de Lourdes para reflexionar sobre lo que ella describe como su propia “espera del turno para traspasar la frontera entre la vida y la muerte”! Aunque ahí ella expresa abiertamente sus miedos, al presentir lo que fue el diagnóstico de cáncer de mamas; su valor es laudable y su estoicismo ejemplar.

Lourdes es poeta, narradora y, como tal, a través de este libro nos regala un retrato de su temple en estilosas explosiones de su inspiración artística. Precisamente, en “el día del diagnóstico” –como ella titula un filosófico poema que ornamenta la exquisita prosa de estas memorias– reflexiona: “La vida, la muerte / ¿Es quizás un juego / o es el juego la razón? Luego ella entra hondo en sí misma y penetra profundo en la mente del lector: “Hoy, / frágil, / no me quiebro, no… / ¿O sí? / ¿Igual que se quiebra un rayo de sol / al chocar contra el cristal?”

Ahí, como lector, con mi índice izquierdo marco la página y levanto la mirada para fijarla en reflexivos pensamientos. Unos instantes más y continúo la lectura… y me encuentro en el sitio donde esta escritora nos hace acompañarla en “un camino que pareciera intransitable” y al que, súbitamente, su pluma y su valor redimen: “Pero no por su apariencia lo es”. Ese camino es el preciso lugar donde abrazamos con todas las fuerzas los más positivos sentimientos por ella; donde tomamos su misma lámpara y compartimos su sonrisa, sus incertidumbres y todo lo que ella nos hace sentir con la fluidez de su prosa, sus versos… y su humanidad.

Vale bien la pena acompañar a Lourdes con la lectura de su “valiente, elegante y digna” obra: “Hola mamá, tengo cáncer…”. Es de gran valor apreciar cómo ella sonríe a sus propias tristezas, cómo ve “a la vida con profundo agradecimiento” y cómo ella da gracias al Señor por la vida: “Gracias / por el día. / Por la noche. / Por la música / y los dulces momentos / que aún en mi circunstancia / me proporcionas”.

Al leer esta obra, es imposible evitar inclinarnos a elevar el valor del poder de un abrazo y mirar con los mejores ojos el inconmensurable amor de la unidad familiar de la autora.

En el libro de Lourdes Chamorro César, a la vuelta de cada página, hay continuas oportunidades para encontrar eso que ella simplemente identifica como “un poquito más” y que sus lectores percibimos como “un mucho más”.

Marzo 26, 2017

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