El nacimiento de Tacho como dictador

Francisco Mayorga, Novela Nicaragua,Anastasio Somoza García

Juan Sobalvarro

Se equivocan quienes creen que la novela histórica se resuelve por la gracia de los datos que han registrado los historiadores. La novela histórica, lo mismo que la novela de ficción, se resuelve gracias a la inventiva de su creador. El reto impostergable de toda novela, sea cual sea su género, es resolver el problema de la cotidianidad. Es allí donde el narrador debe llenar los baches entre un suceso y otro de los que registra la historia dura. Es la solución de esa cotidianidad la que justifica la existencia de la novela histórica y la convierte en uno de los grandes géneros literarios.

En Cinco estrellas, Francisco J. Mayorga logra resolver este asunto con maestría y gracia. Aportándonos a un Somoza García íntimo y convincente. Esta novela nos permite imaginar cómo se gesta un dictador, el germen de su naturaleza en continuo estado de crecimiento. Nos acerca a la mente conspirativa y maquiavélica que no se permite un descanso. Un depredador nato que está despierto mientras sus adversarios duermen o se diluyen literalmente, en alcohol.  Y ese es otro de los aciertos de esta novela, el retrato de un Moncada lento, decadente y corrupto, remojado todo el tiempo en aguardiente, como símbolo de una clase política primitiva y provinciana que gradualmente será arrasada por Somoza.

Un símbolo potente y admirable es el del zopilote que sigue a Somoza en su recorrido por una Managua ruinosa después del terremoto de 1931. El ave de rapiña es el espejo del incipiente dictador y hasta él mismo se estremece ante su par, su espectro que está listo para darse el banquete en medio de la mortandad.

Siempre se agradece que una novela esté bien escrita, porque abundan las novelas que no están bien escritas. En el caso de Cinco estrellas, además de su prosa diáfana y ágil, se agradecen los diálogos puntuales que además permiten recoger los gestos de los protagonistas para cerrar mejor el perfil de cada uno de ellos y que le dan naturalidad a ese encuentro de personajes de dos mundos, los dueños del poder y su servidumbre. En esa intercepción es que el drama de la Managua terremoteada se entrecruza con el drama de la Licha, una mujer proveniente del barrio de los pescadores que por cosas del azar llega a servir a la casa de Tacho donde es usada, jugada y abusada por los señores.

A toda esta trama la baña en varias ocasiones un zumo erótico que los lectores podrán disfrutar con avidez. Y no está demás, ni es casual, nos queda claro que el deseo de poder abarca todos los ámbitos de la vida y sin dificultad la posesión sexual puede ser uno de los espacios donde el poder se manifiesta.  Es por esto que el erotismo que hallamos en Cinco estrellas, además del goce de los cuerpos es la mezcla de distintas materias del alma humana, deseo, amor, manipulación y traición.

En conclusión, una buena novela histórica es un espejo vibrante ante el cual es imposible plantarse y quedar indiferente. La gracia de una novela histórica, como la que ahora comentamos, es que deja abierta una reflexión sobre el pasado y el futuro de su país.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s