Francisco Larios: “Elegía a mi padre”

Elegía a mi padre
Francisco Larios

Este hombre conocía a Dios
desde el viejo vecindario,
en la vieja ciudad,
y lo trataba
como a un viejo amigo.

Y uno no es dulce con los viejos amigos
mas que en el recuerdo.

(Qué momento escoge la mente
para estas filosofías)

Todo me informa
-menos mi miedo-
que mi padre ha muerto.

Pero él no ha muerto, apenas
comienza a ocultarse,

arrastra con él las nubes
y la línea del ocaso.

Y el calor
y la oscuridad
abren paso en mi cuerpo
para que entre un gigante,
para que pase.

Para matar a [Innombrable] se necesita:

el fondo oscuro de una reliquia,
un epitafio enterrado en el lodo,
sin alma y sin país,

y
quizás,
por más incoherente
que parezca,

un poeta vegano,
esclavo a su modo de la carne;

porque una historia así merece recitarse
donde quiera que haya uno o dos o más

reunidos en el nombre
de todos los
que han de volver.

Eso finalmente haría
morir a [Innombrable]
si aún viviese: el
deleite puro

del tedioso inventario

de todas las maldades del mundo,

y de la luz
que romperá los techos
como hacen las termitas
antes de la gotera.


Pintura Padre e hijo,  obra de Leonidas Correa.
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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Leer ese poema me hizo sentir muchas cosas, gracias al poeta.

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