Aurélia LASSAQUE: “Bebió la leche de su madre, comió la carne de su mujer”

Aurélia LASSAQUE
©Pour que chantent les salamandres, Editions Bruno Doucey, 2013
Trad. Zingonia Zingone

La Ballade du Phénix

Au bistrot de la place
Le percolateur tout-puissant
Martèle les premières mesures
De la longue nuit.

*
Pour tromper leurs craintes d’enfants,
Les hommes
Rient à contretemps
Quand se brisent les premiers flocons.

*
A bicyclettes bondissantes
La marmaille hystérique
Déchire l’ombre bleue des rues.

*
C’est l’heure où les jeunes filles
Traversent des couloirs
En trimbalant des jupes
Lourdes comme des filets de pêche.

*
Où l’ombre de grandes nappes
Accueille des garçons au regard triste
Qui explorent leur propre géographie.

*
L’heure où les vieilles femmes
Vêtues de châles
Dessinent dans leur sillage
Des souvenirs de noces et de dentelles.

*
Nues sous la lune
Les cheminées adressent
Un nouveau chant aux astres
Dans la langue des phénix.

La balada del Ave Fénix

En el café de la plaza
la máquina todopoderosa
marca el ritmo de entrada
a la larga noche.

*
Los hombres
para burlar sus miedos pueriles
ríen a destiempo
al caer de los primeros copos.
*
Rebotando sobre sus bicicletas
una histérica pandilla rasga
la sombra azul de las calles.

*
Es la hora de las chicas
que cruzan los pasillos
arrastrando faldas pesadas
como redes de pescadores.

*
Cuando la sombra de los manteles
abriga a los jóvenes de ojos tristes
que exploran sus geografías.

*
Es la hora de las ancianas
envueltas en chales
cuyas estelas dibujan recuerdos
de bodas y encajes.

*
Desnudas bajo la luna
las chimeneas
alzan un canto nuevo a las estrellas
en la lengua que surge
de las cenizas.

De sa maire beguèt lo lach…

De sa maire beguèt lo lach,
De sa femna manjèt la carn,
De sos dròlles cremèt lo cervèl,
Pr’aquò compren pas sa solesa.
Son ostal bèu la pluèja,
Sa terra engolís las pèiras.
Demorarà lo rei de l’istòria que conta,
Es lo privilègi dels mostres d’aiçaval.

Bebió la leche de su madre

Bebió la leche de su madre,
comió la carne de su mujer,
incineró el cerebro de sus hijos,
pero no sabe descifrar su soledad.
Su casa se traga la lluvia;
su tierra, las piedras.
Siempre será el rey
del cuento que relata:
es el privilegio de los monstruos,
aquí abajo.

Sa pèl escura e cauda…

Sa pèl escura e cauda
Coma una nuèch d’estiu
S’estira fins a fintar l’alba
Quand son còs de cavala fèra
Tornamai s’alanda
E cava dins la prigondor de sas cambas
Un paradís d’auselaire.

Su piel oscura y caliente

Su piel oscura y caliente
cual noche de verano
se extiende,
y engaña el amanecer
cuando su cuerpo de yegua salvaje,
desplegándose más, cava
en las profundidades de sus piernas
el paraíso del pajarero.

A l’ora del solstici…

A l’ora del solstici
Lo pòble vestit de fusta
Atira dins sa rama
D’aucèls sens cara.

Lo riu barrutlaire
Carreja dusca als ribals
Sos remembres de nèu.

Los aubres de ma selva
An rogejat al primièr jorn de l’estieu.

Los òmes de la vila
An dich qu’aquò’s la rovilha
E que ven del Japon.

Mas eles sabon pas
Que los aubres d’aquela comba
Dins lo secret de lors rasigas
Alisan de pèiras vivas
Que se mèton a somiar
Que l’aura e la pluèja
Las prendràn nusas sul bard
A l’ora del solstici.

En la hora del solsticio

En la hora del solsticio
el pueblo vestido de madera
atrae hacia sus ramas
pájaros sin rostro.

El torrente giróvago
transporta hasta la playa
sus recuerdos de nieve.

Los árboles de mi bosque
se pintan de rojo
el primer día del verano.

Los hombres del pueblo
decían que era herrumbre
llegada del Japón.

Pero ellos no saben
que los árboles de este valle
en lo íntimo de sus raíces
acarician a las piedras vivas
que sueñan
cómo el viento y la lluvia
las cogerán desnudas sobre el barro,
en la hora del solsticio.

Lo sòmi d’Euridícia

Cavarem d’autras regas que cobrirem de cendre.
Veirem morir lo vent carrejaire d’oblit.
Aurai de pomas dins ma pòcha raubadas a mai paure que ieu.
Las pelarem amb d’espasas.
E amb çò que sòbra de nòstres sòmis
Ne bastirem mai
Delà los fuòcs
E la termièra de l’agach.

El sueño de Eurídice

Excavaremos surcos nuevos para cubrirlos con ceniza.
Veremos morir el viento que arrastra el olvido.
En el bolsillo tendré manzanas robadas a uno más pobre que yo.
Las partiremos con espadas.
Y con el resto de nuestros sueños
forjaremos otros,
más allá del fuego
y la frontera de las miradas.
Recife

La ville suspend son souffle.

Des enfants, le corps luisant,
Bondissent du récif
En poussant des cris de grenouilles.

Le vent du large
Répand sur l’asphalte
Un fracas de dépouilles métalliques.

Les chats abandonnent leurs proies
En direction du rivage.

C’est la nuit de la lune ronde,
La nuit du sang dans le sable,
La nuit qui n’oublie pas,
La nuit où les bandits mystiques s’engouffrent dans le ventre des églises,
La nuit où les mères regrettent leurs amants,
La nuit qui garde les yeux ouverts, une main sur la bouche,
La nuit des tables dressées dans le vide,
La nuit des cirques déserts,
La nuit de l’isthme de Cruz do Patrão
Où brillent sous la lune
Les crânes immaculés d’enfants d’Afrique.
Recife

La ciudad retiene su respiración.

Niños con cuerpos relucientes
croando saltan desde el arrecife.

El viento de alta mar
esparce sobre el asfalto
un estruendo de despojos metálicos.

Los gatos abandonan sus presas
en dirección de la ribera.

Luna redonda sobre la noche
de sangre en la arena,
sobre la noche que no olvida.
Los bandidos místicos se abalanzan en el vientre de las iglesias,
y las madres lamentan a sus amantes.
La noche despabilada, cubre la boca con su mano;
las mesas puestas en el vacío,
los circos yermos.
Es la noche del istmo de Cruz do Patrão,
donde bajo la luna brillan
los cráneos inmaculados
de los niños de África.

Aurélia Lassaque
(1983). Es poeta bilingüe en francés y occitano. Interesada en la interacción entre diversas formas de arte, a menudo coopera con artistas visuales, videomakers, bailarines y particularmente músicos.
Ha actuado en Europa, América Latina, África del Norte, países escandinavos, Indonesia e India. Es defensora activa de la diversidad lingüística y actúa como asesora literaria en el festival “Paroles Indigo” de Arles y en el “Premio Ostana Scritture en Lingua Madre” (Italia).
Ha sido nominada en 2016 por el Printemps des Poètes para unirse a la plataforma de poesía europea Versopolis.
Su último libro de poesía, Pour que chantent les Salamandres (Ediciones Bruno Doucey, París) ha sido traducido al inglés, noruego, hebreo y holandés y recibió atención crítica, entre otros, de The Guardian; El suplemento literario de Al Araby Al Jadeed y Haaretz Daily.
Publicó en marzo de 2017, Connivences 4, Ediciones de la Margeride, un libro de poesía en diálogo con los poetas Rolando Kattan de Honduras y Víctor Rodríguez Núñez de Cuba.
Se publicará en mayo de 2017: En quête d’un visage, Ediciones Bruno Doucey.

Aurélia Lassaque. Fotografía de Marta Leonor González

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s