Carta a alguien que esté vivo

Carta a alguien que esté vivo de aquí a cincuenta años

Por Matthew Olzmann

Probablemente creerás que odiábamos al elefante,
al sapo de Monteverde, al lobo de Tasmania y a todas las especies
de ballena que arponeamos o desguazamos hasta extinguir.

A lo mejor parezca que no queríamos dejarte nada
más que gasolina, mercurio, los estómagos
de las gaviotas ondulando al lado de plásticos y combustible de avión.

Probablemente dudarás que fuéramos capaces de sentir alegría,
pero te aseguro que sí, que éramos capaces.

En aquellos tiempos todavía teníamos el cielo oscuro de la noche,
y al igual que los ancestros, admirábamos
los garabatos de luz
que dibujaban el contorno de alacranes y cucharones volteados.

Por supuesto, ¡todavía quedaban bosques!
Por supuesto, ¡teníamos aún algunos lagos!

Lo que quiero decir es que no todo era pintura de plomo y dióxido de sulfuro.
Aún había abejas, y polinizaban
una euforia de flores para que pudiéramos
contemplar los grandes misterios y luego preguntar:
“Hey, muchachos, ¿qué es la transcendencia?”

Y entonces murieron todas las abejas.

 

Traducción Francisco Larios


Letter to Someone Living Fifty Years from Now

Most likely, you think we hated the elephant,
the golden toad, the thylacine and all variations
of whale harpooned or hacked into extinction.

It must seem like we sought to leave you nothing
but benzene, mercury, the stomachs
of seagulls rippled with jet fuel and plastic.

You probably doubt that we were capable of joy,
but I assure you we were.

We still had the night sky back then,
and like our ancestors, we admired
its illuminated doodles
of scorpion outlines and upside-down ladles.

Absolutely, there were some forests left!
Absolutely, we still had some lakes!

I’m saying, it wasn’t all lead paint and sulfur dioxide.
There were bees back then, and they pollinated
a euphoria of flowers so we might
contemplate the great mysteries and finally ask,
“Hey guys, what’s transcendence?”

And then all the bees were dead.


Matthew Olzman es estadounidense, nacido en Detroit, Michigan.  Autor de Contradictions in the Design (Alice James Books, 2016) y de Mezzanines (Alice James Books, 2013) este último merecedor del premio Kundiman. Es professor en el Warren Wilson College y vive en Carolina del Norte con su esposa, la poeta Vievee Francis.

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