Ítalo Arias: “Por ahora don Saenz vuelve a existir”

La búlgara y el señor Saenz
Ítalo Arias

Allá abajo en una comarca de Matagalpa, las luces dicen que hay una fiesta.
Los alambres de luces, el son de las guitarras.
Hasta acá se escucha el buen barullo.

Don Saenz tiró la casa por la ventana, porque se casó.
Y nos invitó y para allá vamos.

En medio de la pista está don Saenz, cuyo bigote charro
muestra felicidad plena.
Da risa como contrastan su rostro moreno y sus dientes blancos.
De la mano baila su señora esposa, una europea.
Según dicen “pierna de blanca perdición de negro”.
Finquero y maestra.
Le decimos la rusa, pero dice ella que es búlgara, y que no es lo mismo.
Sentados desde aquí los veo que bien danzan la polka.
——
“Ahí viene don Saenz” susurra una vecina.
Se sienta el señor como si montara caballo,
y se quita el sombrero. “Hoy soy el hombre más feliz del mundo”.
Todos nos reímos y asentimos.

Aunque todos lo sabemos, nos recuenta de su esposa.
Que vino ella con su madre desde Cuba donde eran internacionalistas.
Que su suegro era un partisano, un héroe… muerto pero héroe.
Hojas

Que Bulgaria es un país bonito, industrializado y hermoso.
Y que su esposa llegó a Matalgalpa a cooperar.
Y que al verla se enamoró, y que ella también.
——
Ahora frente estoy de ella, trayendo desde el fondo
de nuestras memorias aquellos días.
Ya estoy hombre, y por ahora don Saenz vuelve a existir,
y me “cae el 20” de porqué se enamoró de ella.
Culta con quien más, cálida, sensata y honesta.
No todos los días caen mujeres así del cielo.

Palabras
Ítalo Arias

“La parquedad como virtud”
I.V.L.S.
Las palabras son insípidas, perdieron el buqué buen tiempo atrás.

Antes cuando uno las espetaba sonaban a lo que significaban.
Hoy, decir teclado da lo mismo que decir hambre.
Todas las palabras están huecas del uso.
Las palabras“amor”, “te lo prometo…” eran celadas.
Ya se les puede llamar palabras rosas.

Igual las palabras negras, asesinato, muerte, violación, perdieron su significante.
“Te odio” era declaración de muerte en vida.
No son ni grises, son palabras cenizas.

Una tuerca desdentada es todavía más útil.
Cuesta expresarse, si ni bonito o sabroso significan algo.

El Perdón
Ítalo Arias

“Después de la tempestad… la calma.”

Es mágico como restablece el alma.
Sube el ánimo y el ánima,
¡cuando no se escucha como penitencia!

Cuando no se escucha como indulgencia,
sana heridas, cubre las vergüenzas, aparta el
llanto, y apaga la ira.

Nada teológico.
Debería ser nuestra teleología.
Nunca para ser cotidiano.
Es un imposible y perdería su existencia.

Pido perdón, ya que yerro, y demasiado.

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