Aldo Javier Vásquez: “sepultemos nuestras manos en esta playa”

A ESMIRNA

Aldo Javier Vásquez Chavarría

Prepárate para el salto.
Y que el aire sea con nosotros.
Listos.
A la una…
a las dos…
y a las…
tres!
Carlos Martínez Rivas

Entonces, cantaste
y de súbito las aves se convirtieron
en palabras y tonos trenzados en mis venas.
Se ahogaban los peces en tu boca
– plu plu plu plu –
hilos de agua
nacidos en una nívea cumbre
ataron mis manos
y eclipsaron la flamante cúspide del ocaso.

Como una ciudad después del temblor
desea el silencio de las sirenas,
así deseo yo
el silencio cómplice de tus pasos,
las nubes que habitan en vos
tu sombra de ave del norte.
Así que antes de la última gota del reloj
sepultemos nuestras manos en esta playa
Y todo queda atrás,
al frente sólo el agua
y la luna que extiende sus alas
sobre nuestras frentes llenas de arena.

8 de abril de 2017

COLOCÁ UNA PRENDA POR ESTROFA

Aldo Javier Vásquez Chavarría

Palpá su grafía
trazá el papel con tus labios
rasgalo de inquietudes.
Que el vapor te ciegue
y besos asedien tu cuello,
corceles sobre astros marrones
imprudentes sobre las olas.
Huella sobre llamas
peñascos destellan asfixia – desahogo.
Sos agua – tierra – aire
enmarañada en el silbido del silencio
dispersa en ríos de espelma
que desembocan en mares de nostalgia
coagulándose una noche desolada.

CRUZ DE HIERRO

Aldo Javier Vásquez Chavarría

Vistiendo metralla y lluvia
marché desde Berlín hasta Omaha
me acariciaron
pólvora, sangre, alcohol, plomo y lágrimas.
Intenté reemplazar la ausencia de regimientos
en salas, dormitorios, parques
no empujé columpios, apagué lucecillas o prendí chimeneas.

Me arrojaron a museos y desvanes
cuando los 88 callaron.
Soy orgullo y nostalgia de lisiados,
indignación y odio vierten los ojos de reumáticas viudas.
Me increpan con esputo, otros me portan sutilmente.

No sé qué buscan en mí
¿Acaso un ideal romántico o un icono de gloria?
Vi morir a muchos como ellos
escuché su última oración
sentí su último latido.
Nada ha cambiado.
Mis vórtices puntiagudos
abrazan la yugular del mundo sonriente.

SUCEDE QUE A VECES

Vuelvo a ser una hoja
piedra áspera
que se resiste a la gravedad.

Los golpes del viento
no borraron esta sonrisa al borde del rio
ni consejos ni raspones
calmaron este ímpetu ante las murallas
tampoco los relatos de mi padre
disuadieron este anhelo kamikaze.
De un punto a otro reconstruyo mis escombros
siguiendo las huellas que nadie para mí dejó.

Sucede que a veces, me detengo en las aceras
y observo la corriente de luces
paralizado como un reloj marchito
que anhela ser arrojado al desván.

Pero, no soportaré el grito del olvido taladrando,
acoso incesante agitando el rompecabezas
que alguien me otorgó sin preguntar.

Aldo Javier Vásquez Chavarría.
Nació el 8 de junio de 1992. Estudiante de Lengua y literatura hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua – UNAN, Managua. Ganador del primer lugar en el concurso de poesía joven Leonel Rugama 2016 convocado a nivel nacional, con el poemario Cadencias.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Teresa Campos dice:

    Qué poesía má bella!

  2. Jose Ismael dice:

    Excelente poesia Aldo no me imaginaba todo el talento que tenias escondido, felicidades..

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