Descubra qué misterios hay en Los Moridores de Blanca Castellón

Marta Leonor González

“Todos nos vamos a morir”, dicen los versos de Blanca Castellón, de ahí el título de su reciente libro, Los moridores, publicado por el sello 400 Elefantes en febrero del 2017 en Managua, Nicaragua, una colección de 45 poemas, en una edición de 78 páginas.

En este poemario Los moridores Blanca Castellón desdobla su voz, para tocar varios temas, los entornos familiares que siempre van a estar comprometidos con el dolor y el pesar por aquellos que ya no están en su universo, por eso a su poesía a veces la rodea la nostalgia.
Como en el poema Los muertos:

Los muertos destilan humo
y asuntos pendientes.
Se instalan tranquilamente
en la corona de arterias moradas
que cerca el corazón.

Los muertos no son tan nobles en su reposo
aprovechan el tiempo libre para interponerse
en la sana costumbre de sonreír
que gozamos los vivos
luego abren la llave de agua en los ojos
y nos hacen llorar.

Blanca Castellón reúne las piezas de ese rompecabezas del dolor y las va nombrando, como lo hace en su poema Aquí en familia, dedicado a la parentela de las mujeres de su hogar, donde aborda la muerte de su madre en un trágico accidente aéreo:

“Mi madre antes de morir
era más joven que yo
le encantaba jugar con las palabras
era gordita
divertida
dulce y nerviosa
le sudaban las manos
y las tenía suaves
como las de un recién nacido…”

“soñó con atravesar el océano
sin conseguirlo
cuando estuvo cerca
de regresar con mi padre
a su Nicaragua amada
los abrazó el fuego en pleno vuelo
sus restos calcinados
se dispersaron en suelo ajeno
rescatamos apenas el brazo de mi padre
y un trozo del vientre que me engendró
para devolverlos
a la tierra de sus ancestros”

Blanca Castellón, originaria de Managua y nacida en 1958, hace un inventario de las mujeres más cercanas, la tía, la madre, la abuela diabética a la que le amputaron una pierna y salió cantando a todo pulmón “alabaré, alabaré, alabaré a mi señor” o la tía que escogió el celibato. En esa lista ella recuenta con dosis de humor ese dolor que germina en poesía y que a los lectores nos deja parte de ella.

Esta poesía reafirma aquello que una vez dijo el escritor ruso Vladimir Nabokov: “La vida es una gran sorpresa. No veo por qué la muerte no podría ser una mayor”. Así se tejen, entre vida y muerte, estos versos de Blanca, lo que no impide que a ratos les aliente un sutil aire de buen humor.

“Todos nos vamos a morir

los visitantes del facebook
los que viajan en buses
los que duermen desnudos
los que destruyen fuentes
musicales en las plazas
los que comen salteado
los que escriben poemas
los que escuchan su i pod
los que abusan de las flores
de los ríos y del libre albedrio
de los árbol”.

Los moridores es un poemario cercado por el dolor y la muerte, pero que no sucumbe al lagrimeo como suele pasar en muchos poetas, sino que se defiende con la espada del buen humor, llama a la muerte y así la desarma.

A ratos esa vena humorística se deja asomar en poemas como; Electrocardiograma o Miliciana del Baygon:

“Por este medio informo
a la raza entera de mosquitos
que hoy mismo así de enclenca
me cruzo al bando de sus enemigos
al tráfico del Baygon
hasta los dientes armada
de mortales repelentes”.

Blanca Castellón se redime a través del humor, levanta la cabeza se ríe, se mira al espejo y ve con ironía.
Otro enfoque, y quizás el más novedoso en su poesía, es lo ecológico, donde echa un ojo a la masiva destrucción que hace la humanidad de los recursos de la naturaleza, la falta de ética y el oportunismo que la especie humana lleva en sus hombros.

Alude al dramático momento en que vivimos, los despales y los pocos abastecimientos de agua que vive el mundo producto de la destrucción de la tierra como en su poema “Nostalgia vegetal”.

También revive los espacios íntimos, lo amoroso, lo cotidiano, los diálogos con su perro y los poetas, la presencia de un portero a quien nadie mira, como una muerte cotidiana que se extiende y todo es indiferencia. De todo ese bagaje surgen los llamados que hace en el poema “El día que soñé un principio sin fin”, un texto lleno de oportunas interrogantes:

¿Quién le había extraviado el verde a la selva?
¿Quién se había quedado con la humedad del siglo?
¿Quién rugía inconsolable adentro de los mares?

Blanca Castellón como en una pasarela se desnuda, se muestra cebolla con sus diferentes capas, dolor, muerte, humor e ironía. Pase a Los moridores y entérese.

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