Oscar Borge: “Lloré un siglo que se negó a hacerlo”

1984
Oscar Borge

La humanidad es del gran hermano;
hasta dejar de ti solo la cáscara de coliseo
derrotado.
Quien controla el presente controla el pasado,
la libertad es la esclavitud;
reescribe:
T-R-A-B-A-J-O
D-E-S-E-O
H-E-D-O-N-I-S-M-O.
Reescribe.

El solitario George
Oscar Borge

En la playa reposaba el Solitario George con su eterno pensamiento anclado en el silencio, con el firmamento en el calado trémulo de un casco antiguo; a otro tiempo perteneció su mirada que navegaba al mar. En la playa languidecen los caracoles del solitario George, el salitre de una palpitación que arrastra la marea, los tatuajes en la coraza de su credo, el barco que no regresa de la muerte, el dibujo de los esqueletos que borra el viento en la arena. Por las tardes el mar recuerda al Solitario George.

Llanto I
Oscar Borge

Lloré
en Nagasaki e Hiroshima
napalm y fósforo blanco
lloré un 11 de septiembre en la moneda.
Explayé mis lágrimas, todas
en la Plaza de Mayo lloré kaibiles
trescientos mil indígenas
asesinados en Guatemala
un blackbird asustado
bajo la cama.
Lloré un siglo que se negó a hacerlo.

Llanto II
Oscar Borge

El llanto
es amarillo
tiene huesos que se rompen contra el suelo
cómplices como bruma
el silencio
el grito
el amor.
Las gotas sobre las ventanas
para después dibujar el universo
borroso
y patas arriba.
El llanto
su pólvora
acá abajo.

De: Ulises, 2016. Oscar Borge.

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