Santiago Molina: “porque amo esta condena de ser espectador”

CABEZA DE MUJER

SANTIAGO MOLINA

Los  viejos maestros  nunca   descansaban

de par en par abrían las ventanas de sus  talleres

en la claridad retomaban  el dibujo  de la vigilia

una  cabeza  copiada  de  sus  oníricos cuadernos

 

los  viejos maestros soñaban formas imposibles

estudiaban  todos los matices del  verano en el jardín

todos  los claroscuros del invierno  en el  tejado

trazaban  con lápiz la eternidad  de cada instante

 

los viejos maestros decían debernos la verdad  en pintura

caballete al hombro  por los caminos  pintaban

paisajes  de una misma  sainte-victoire  en la distancia

cuenco en mano   mezclaban  sus propios  pigmentos

necesitaban  sentir el olor de la trementina

 

los viejos maestros nos prometieron la  verdad en pintura

con empeño  la buscaron  a contrapelo  de lo real

ahí donde comienza la línea y termina  el color

otros como  André Breton creían  que el dibujo  de una cabeza

era algo conocido y es lo que  Balthus cuenta en sus memorias:

“Ya sabemos lo que es una cabeza, le dijo Breton,

barriendo de un manotazo los dibujos de Giacometti.

Alberto le contestó con una humildad conmovedora:

¡Yo no, yo no lo sé! ”

 

insomnio de los viejos maestros

cabeza de mujer esculpida con el silencio de Camille Claudel

con el llanto de Dora Maar

cabeza de mujer  unos  labios a punto de susurrar

la solución de todos  los enigmas.

 

 

FLECHAS DE KlEE

SANTIAGO MOLINA

La flecha: ¿cómo ampliar mi territorio hasta allá? Oh flechas, que les nazcan alas para llegar a su fin si se cansan antes de llegar a su meta!

Paul Klee

Flechas de Klee la punta amarilla de la luna

la afilada aleta de los peces rompiendo la corriente

flechas de Klee  ya levantadas lanzas en Uccello

flechas de Klee a través de la luz en la forma del pájaro

flechas de Klee  trazando en los planos  del agrimensor K

la distancia que queda entre los sueños y el castillo

flechas de Klee alas del Angelus Novus

desplegadas  a contrapelo de lo ya documentado

ángel  de Walter Benjamin

avisándonos de las catástrofes  de la Historia

flechas de Klee  agujas que  desde Suiza tizan

el  poema  de Carlos Martínez Rivas

flechas de Klee  en rojo señalándote la puerta de la salvación

flechas de Klee  para que ordenes el equilibrio vacilante

para que amplíes el territorio policromo de lo visible

para que en tu apartado jardín siembres

el Yggdrasil y el Logos.

LA CALLEJUELA

SANTIAGO MOLINA

Alejada callejuela  en un distrito no conocido del tiempo

testigo inmóvil  soy  de su  urbana perspectiva

vigilando su  espacio  con mi salveque  al  lado

aunque  por siglos ningún gato cruce los tejados

ni  un transeúnte  deambule por la acera

ni  nadie abra los postigos en lo alto

porque  amo esta condena  de ser espectador

de la muchacha de gorro blanco  que en lo hondo del patio

parece enjuagar  sus manos con el cielo de la mañana

o de la mujer bordando en la puerta

con  los dos chavalos  en el suelo jugando  a las canicas

ninguna  orden  de desalojo pesa sobre mí

no  hay funcionario que pueda borrarme de  mi única dirección

eterno   clochard  habitando  tu empedrada  callejuela

oh  Johannes  Vermeer de Delft

sentado  siempre estaré en la banqueta de enfrente

mientras  no acabe de beber todo el rojo vino de su fachada.

 

                                                                                                       

 

 

 

 

 

 

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