Margarita Carrera, la poeta guartemalteca que siempre vivirá en sus versos

Margarita Carrera icono en la poesía guatemalteca, murió hoy primero de abril, a los 88 años según informo su familia. Su trayectoria es amplia en el mundo de las letras de ese país y se consagró como la primera mujer en ingresar a la Academia Guatemalteca de la Lengua, en 1967, también trabajó con la Real Academia Española como parte de la Comisión Permanente de la Asociación de Academias.

Asimismo se destacó con el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias de 1996 y por su obra recibió un gran reconocimiento no sólo en su país sino en otros lugares. Publicó los libros de poemas; Mujer y soledades, Signo XX y Del noveno círculo entre otros.

Carrera nació el 16 de septiembre de 1929 en la capital guatemalteca y sus restos serán incinerados mañana.

La comunidad de escritores e intelectuales guatemaltecos ha expresado a través de las redes sociales su pesar por la muerte de la escritora, de la misma manera se suma el portal 400 Elefantes, sus editores y escritores nicaragüenses.

Hoy la recordamos leyendo su poesía.

Desde mi pequeña vida
Margarita Carrera

Desde mi pequeña vida
te canto
hermano
y lloro tu sangre
por las calles derramada
y lloro tu cuerpo
y tu andar perdido.

Ahora estoy aquí
de nuevo contigo
hermano.
Tu sangre
es mi sangre
y tu grito se queda
en mis pupilas
en mi cantar mutilado.
Te he buscado en la entraña de tu nombre
Margarita Carrera

Te he buscado
en la entraña de tu nombre
Guatemala.
He buscado
tu génesis
y tus dioses de maíz
y de vegetales alientos.

Te he buscado
en tu distancia
y en mi ausencia
en tu súbito llanto
y en tu sangre derramada.

Te he buscado
en tu dolor moreno
y en tu recia mirada de obsidiana.
En tus ríos
y en tus peces.
En los ángeles que arrastran
inmisericordes
las madréporas y los caracoles esforzados.

Nueva York
Margarita Carrera

La ciudad estaba allí
monstruosa y gigante,
desnuda en su piedra fría.

Toqué con mis lirios
su insondable aliento.

Nada. Nadie.

Volaban las almas
en su torbellino de dólares
y el tiempo
-centavo descalzo-
se desgranaba
en sangre suicida.

Nueva York distante y dura.
Central Park
rascacielos
y profunda soledad.

La roca viva
Margarita Carrera

Gracias, Amor, por esta dulce herida
y la blandura de mi sufrimiento.
Por la risa y el gozo y el lamento,
en tanta plenitud desconocida.

Bendito siempre, Amor, porque te siento
crecer en la ternura compartida
y por las aguas de tu mar sediento
que arrasa las orillas de mi vida.

Hoy sé que los rigores de tu fuego
consumió en llamaradas mi sosiego
y mi paz se hizo llanto y quemadura.

Ahora voy como barco a la deriva.
En los escollos de tu roca viva
rompió mi corazón su arboladura.

Fotografía de Margarita Carrera tomada de Canal Antigua TV

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