Silvia Siller: “¿Entonces seré aún yo la soñadora?”

Madrugada de otoño

Silvia Siller

Abrirse a la madrugada,

con todos los poros,

y palpar la textura de su ojal.

Por donde se deslizan brochazos

que trazaron el último impulso,

de la noche pasada

para estrangular el hierro de las armas

y ese último olor a polución.

Es un rito, bosque de noche,

una música como hallazgo entre ramas,

el susurrar del cielo que nos devuelve la fe,

aunque fecundada de espectros.

Se exorciza un veneno

que se multiplica en la carne,

desde el aceite de las flores

Todo es posible al principio del sendero,

se esparcen las tinieblas vaginales,

y nace el sol.

SILVIA SILLER EN TERRITORIOS DE POESÍA # 24 con 400 ELEFANTES

Receta de invierno

Derrite primero el hielo,

recoge la piedra,

como palabra entumecida por la nieve

y la arrastras

entierra el gato que maulló perdones

y se revolcó mientras ponderaba

Guardemos el ronroneo para nunca

que es igual que para siempre

Y suelta de una vez la guillotina:

que salpique tu rostro

toda la sangre del silencio

Se prohíbe bailar
(Del poemario Danza de Cuatro Brazos)

Hay que bailar en el desierto donde no nos alance el régimen, ahí nadie nos encontrará.
AFFSHIN GHAFFARIAN. Irán 2009

Por más que se prohíba bailar

explotan movimientos que abren puños.

No se enjaula la duna, ni el color verde.

Los añicos de piedra esparcen

las leyes de la utopía

Hay caminos trazados bajo el viento

que el bailarín encuentra

hasta que lo borra la brisa.

Bailar es credo

bandera enterrada

como decir ¡basta! con el cuerpo,

con la boca que estuvo amordazando su parto.

El peligro de la danza se rinde

con el cobre de la piel en su temperatura,

con la ebullición de la venganza.

La danza encarcelada irrumpe en sudor,

la arena parcha con su golpe de tormenta.

Los barrotes funden los pasos del baile,

 y el sol derrite los metales de los cuerpos en fuga.

Noviembre, Nostalgia New York. (2019)

Pasa la gente de otoño

con aullidos de viento, en serie

abrigos e idénticas siluetas

podrías ser tú, o yo

o los que fuimos.

Se menea el árbol que invita

el viento insiste

lo desnuda

la piel se agrieta

el tronco

desde las puntas de las uñas

y aún,

vigorizan las correntadas

que estrena el frío.

El árbol tambalea,

cae la rama,

crujen sus hojas

se pisan como letras que borrarán la raíz

en la memoria de la suela

Horas de sal cicatrizan

Ya no pasó el panadero de la infancia

No dejó sus ecos de levadura

sino las pedradas

de ceniza.

EL búho

El búho llama

asomo mi cabeza a la ventana,

juego a la desgarradura

de su cobardía

con una pizca de sal

y una pimienta gorda

todo sigue hirviendo en el ajo

de la espada

Ecos del nunca jamás

Cuando claudique

el abecedario

¿Entonces seré aún yo

la soñadora?

¿La del verso disfrazado,

La Penélope asomada en la ventana

La Ester, del pandero en mano

que abre caminos

dividiendo en alegorías

el mar?

¿O seré la sirena de las perlas

con las llaves en sus rizos de corales

que anidan rubís ?

¿Estaré lista para abrir candados

y derramar alaridos

de las cuevas sin nombre?

Ahí, desde la médula del océano

flotan células madre, algas, versos,

Los anzuelos pescan rugidos

mientras un coro de niños canta

que no se oxide la eternidad

¿Y si fuera yo?

La que desata huracanes

quien nombra la silueta de la ceniza,

y descabella lo que no será

¿Dónde quedó el escudo

contra la utopía?

¿Dónde, si tan sólo fuera ventarrón?

Seré la del néctar

en el crepitar de llamas,

la fragancia entre sudores

en los laberintos del alba,

disueltos entre el azar de nubes,

cuya misión es transitar

Seré mareas

que aún lamen cristales de espuma

Y cobijan canela tras las rejas de su voz

Queda acaso tan solo el aceite

bajo el puñal del sol

ya emergen de la tierra las llamas

suenan a ecos del nunca jamás

ahí, donde

dos cuerpos

crujen.

Silvia Siller es poeta mexicana y actualmente profesora de poesía hispanoamericana y español en Lehman College, de la U. Pública de Nueva York. Tiene maestría en Relaciones Internacionales de Columbia University de Nueva York, maestría en francés y cursó un diplomado en Literatura Contemporánea en México.  Recientemente participó del seminario de Escritura de CUNY con Carmen Boullosa y Mayra Santos Febres. Fue Finalista del concurso de poesía Entreversos (2017) de la Fundación Mar Azul en Venezuela con su poemario Los 4 brazos de Shiva publicado por Nueva York Poetry Press bajo el título Danza de cuatro brazos. Además tiene seis poemarios, dos inéditos, y ha sido publicada en varias antologías y revistas literarias. Otros dos de sus poemarios han sido reconocidos en el International Latino Book Award 2015 y 2016. Recibió el premio G. Mistral, J. Burgos y F. Kahlo otorgado por el grupo Galo Plaza en Nueva York por su contribución a la cultura latinoamericana en el 2015. Dirige un programa cultural de radio semanal, Diálogos Culturales con Silvia Siller  por Calle Vieja Radio. También baila flamenco y ha escrito obras de teatro- flamenco con poesía. Su poesía acompañó la exposición Man(o)rar de Luciana Corres en el Museo Franz Mayer  (2018) y en el Museo Textil de Oaxaca (2017). Partícipe de múltiples festivales internacionales: Nicaragua, FIL de Guadalajara, Colombia, Chile, New York, España, El Salvador y Costa Rica. 

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