Abelardo Baldizón: “He comprendido la escencia de sus días”

Entre sus libros de poesía se encuentran, Del Matadero y El Quiróptero desplumado

Obtuvo el doctorado con una tesis sobre el conflicto político en Nicaragua desde la independencia hasta los años 30 del siglo XX; publicada bajo el título Conflicto Político e Ideología en Nicaragua (1821-1933): De “Timbucos y Calandracas” a “Las Partidas de Políticos”. Actualmente, se dedica a la docencia universitaria. Fotografía de Marta Leonor González

EN MEMORIA AL HIJO DE SU ALTEZA

Hoy murió el hijo

del presidente

John F. Kennedy.

La noticia

recorrió el mundo

en el instante preciso

que decidí

ir al baño.

Un miembro de la realeza

estadounidense

ha muerto.

Y mi perra negra

se ha cagado hoy

en medio de mi sala

recién limpiada.

Dos tragedias

en un solo día.

¿No será esto

demasiado

para el mundo

al final

del siglo veinte?

COMO REGRESANDO DEL MATADERO

No conozco, las vacas

al regresar del matadero.

Pero he visto las caras

de hombres y mujeres,

comprimidas

al mínimo espacio

que les permite

su volumen.

Cuando viajan a sus hogares

después de un día de trabajo,

en algún bus

de la ciudad.

Allí

he comprendido,

la esencia de sus días.

VINE A APRENDER. Ingenua tal vez mi intención. Porque en una clase sólo el cuerpo está presente, la mente se pierde en laberintos, pensando en esto y en lo otro, nunca en algo definido, lo que mañana fue y podrá ser el pasado. Detalles insignificantes de la vida que con el paso del tiempo se van olvidando.
Hoy todo el día se hizo agua el cielo. Desespera. Cuando no es el sol, la lluvia. Y justo a la hora de la cita. Porque más que una clase es una cita. Ir a verla pasearse frente a la pizarra. El ojo que se come cada curva, paso a paso, Y ella:
– Concéntrese por favor, no se me quede viendo las nubes–.
– No miro las nubes señorita. Están muy altas. Miro lo apretado del pantalón–.
Los ojos claros, me pierden, el escote de la blusa donde apenas se divisa el comienzo de los senos. El resto se imagina. Según la elevación se calcula. Camina por la sala indiferente. Una sonrisa por favor. Así transcurre el tiempo derritiéndose el deseo en la boca. La sueño desnuda sobre la cama, recorriéndola con la lengua, el pubis, los pechos, mordiéndola por aquí y por allá, un pezón o una nalga. De repende un insecto le cae en el busto. ¡Que envidia sorfiar sobre una gota de sudor en el mar de su cuerpo, hasta llega a la selva, el punto del olvido, allí donde se puede perder la vida. Y no importa. Hijuelacienputa, termina la clase. Hasta la próxima. El camino de regreso, es confuso, desesperante. Uno va irritado, el pito de un taxi o cualquier bus te sube la ira a la cabeza, te hace pegar un brinco. Los putos charcos en toda la calle. Uno llega al fin rempapado, aguantando la cascada que cae del cielo, pronto enfermo de gripe y ya de amor.

Los pajaritos

“en las ramas hablan loras, verdes como las hojas,

y lapas con colores de un ramillete de flores.”

e. c.

los pajaritos

en el jardín

entre las copas

de los árboles reverdecidos

en el esplendor

de la belleza botánica

van de malinche a cortés

como cohetes enloquecidos.

felices,

los pajaritos lilas,

amarillos,

y fosforescentes

se limpian las plumas

se sangolotean.

¿quién va a pararlos?

¿quién tendrá la osadía

de desgarrarles el culo a balazos?

El quiróptero desplumado

“sólo sé que no sé nada”

la república, libro i

sócrates, ante la vastedad exuberante

esa que ante sus ojos pensó postrada,

jocoso, desesperanzado,

consciente de la trama fallida de su jolgorio,

quiso decir y callar,

quiso mofa y verdad.

pero incapaz, flácida su certeza,

pudo querer palpar la aspereza,

su amargura, la costra negra del mar sin fondo.

y dijo, y pensó las trampas del enredo,

señalar el camino estrecho, recto,

infalible a donde has de caer por clarividencia

porque la verdad no se come, se chupa, se succiona.

nos bailó, su fálica inducción mental.

nos indicó los modos del tap encefálico:

uno, dos, tres, derecha, uno, dos, tres…

y fuimos cayendo y fuimos boca abajo,

la lengua, verduzca, tenebrosa te enrolló.

perdidos en las negras aguas,

ensanchadas más allá de la pupila y sus vectores,

\ quedamos.

ahora dices, que has estado allí.

no en la jaula metálica del cognoscente.

al otro lado, donde se jala la soga,

aterrado —en presencia del pájaro sin plumas

y el ratón con alas —

ante el no poder saberlo todo,

el tener que vivir sin saber todo

y todo querer saber y no poder.

digo: ― es absurda tu postura―

y me voy.

Petite woman

La niña, que es una prima bailarina, muñequita de porcelana china, sabe ballet y lo demuestra. sus cabellos café claros, ondulados, los pequeños ojos verdes, la piel levemente bronceada, muestran futuras cualidades de mujer sutil, de encanto natural irresistible. el cuarto de juegos, donde nada falta, pero todo sobra y estorba, revela aspiraciones a barbie de piernas y brazos flexibles, de pelo rubio y cintura pequeñita. inteligente y educada, da una ligera inclinación, levanta la falda como un extendido abanico, al saludar. En los iris de sus ojos brilla una inocencia de diamante. ¿a esta petite woman quién explicará el cuchillo en su cuero desgarrado?

La noche y el hombre

La noche, el silencio indiferente

de la noche,

carcome con paciencia inquebrantable,

la inútil existencia

de un hombre tirado sobre el tosco cemento.

la acera

se le entierra en la piel,

le impone su relieve.

quiere gritar, mover el sonido.

no puede. la voz ronca claudica.

la lengua seca choca en su intento mareado

contra los dientes.

agarrar un cuchillo.

rajarle la frente.

sentir por lo menos

que tiene sangre

esta oscuridad impenetrable.

nada,

se queda en los monosílabos

incompresibles, estériles

de la embriaguez

muda de significado.

no rompe la inercia.

traga el sofocante deseo.

espera entre las calles vacías

cualquier cosa.

tal vez la muerte.

Fotografía de Marta Leonor González

Trabajo y libertad

“…vi por todos lados un gran campo lleno de dolory de crueles tormentos.”

Dante Alighieri

La Divina Comedia

Canto IX

hitler, en su lenguaje tajante, con sus gestos convulsos de ostentosa autoridad, con gesticulaciones macabras del ego delirando en su éxtasis colosal o arrebatamientos desbordados de prepotencia de yo el supremo sin nunca sin ninguna saciedad dijo o mejor dicho incrustó en el ya frío metal de las puertas del infierno terrenal, donde una mujer y un hombre fueron menos que mulas, sacos de piel, huesos transitorios exhalando aire fúnebre al compás de pasos marciales moribundos en el quinto círculo sin mea culpa y lámparas para la placentera lectura nocheriega, estas escuetas palabras: “el trabajo libera”. afuera impotente entre diluvio e insolación sobre las amplias calles vacías la gente corroída busca libertad.

Pompom para la unidad nacional

este objeto pernicioso

a su despreocupada mirada

que intruso puso sin pretensión de abuso

para que usted y yo

en el consecutivo correr capitalino

contemplemos con resabio

es placer morboso del hereje

masturbándose en neurológico beneplácito

está aquí para observarse

con mirada detallada

lenta perspicaz en deducción

sin frenesí con descaro

está pues discernido

para su uso desmedido

laxante a las continuas posibilidades

de su masa cerebral esfuminada

en maratónicos borbollones de iracunda sangre

no es la opresión expulsada

más rechazo virulento

al moldeado cemento

en geométrico ser disímil

de los unos sobre los otros regando

dando maná provecho justo del cielo

diciendo sin palabra pronunciada

no has de contemplar

no has de desear bien ajeno

más recibir con plácida venencia

esas bendiciones de sabores

azahares excrementales

ante nosotros se presenta

opaco en su amarillo sarro corporal

medio público de transporte

andamiaje del populis

entrampado en sótano fecal

enclaustrado entre grises muros

es la estética urbana insoslayable

bajo mando de chanel numéro cing

de sorbos primorosos,

exquisito gesto en seda empapelado

es la injustificada ética etiquetada

de engullir café sin eructar.

De repente una gallina

I

De repente, imaginé: un tipo con una gallina bajo el abrigo. salgo así asustado del tranvía al frío húmedo de la calle, en una medianoche invernal, el cielo negro tragándonos lapidalmente, me tiembla la mirada. es un día menos de vida y uno más en berlín.

II

No me deja en paz: la gallina tranquila, suavemente inhalando, expirando los aires glaciales, entre el abrir y cerrar mecánico de la puerta. —que hijueputa tranquilidad, la de esta tía maeee—. y se me sale un tico criollo, que no soy. pero ahí está, serena, parpadeando suavemente, bajo el manto protector del abrigo negro: armani. ¿será que no le va a manchar la camisa rojicuadriculada? al rato, la muy gallus gallus de su pink floyd, le va a tirar una ristra de guano: chorro de propulsión contra el six-pack-abdomen.

Nostalgia patriótica

“¿por qué viaja usted, señor? ¡su tierra tan bonita!”

E.M.S.

La nostalgia patriótica

—o para decirlo

en castellano de maíz

no

en el “castizo”

idioma de castilla

ensangrentada

sino

en el castigo

historia de un terror

náhualtl chingado

vulgo vilipendiado,

que es

como dijo

la mejilla de sánchez:

el hablar

del mono nica—

las tristeza del terruño:

potrero

de dónde se nos saca

a mecatazo limpio.

—va a la veeeerrrrrga hijueputa—

nos sucumbe siempre

por el paladar

nos tumba

por el esfínter de la faz

atormenta las vísceras

pero no

sale por el culo.

ABELARDO BALDIZÓN

Nacido en 1980, sus primeros poemas aparecieron en La Prensa Literaria, del diario La Prensa y ha sido parte del consejo editorial de la revista literaria 400 Elefantes. En el 2000 publica el poemario Del Matadero con la editorial 400 Elefantes, del cual varios textos fueron traducidos al inglés.
En el 2002 participó en el libro colectivo El Sinónimo Antónimo. En el 2018 publicó su segundo poemario El Quiróptero Desplumado. Como politólogo e historiador, ha estudiado la política y la historia de Nicaragua.
En la Universidad de Bremen (Alemania), obtuvo el doctorado con una tesis sobre el conflicto político en Nicaragua desde la independencia hasta los años 30 del siglo XX; publicada bajo el título Conflicto Político e Ideología en Nicaragua (1821-1933): De “Timbucos y Calandracas” a “Las Partidas de Políticos”.
Actualmente, se dedica a la docencia universitaria.

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