El otro rostro

Una tarde del mes de mayo, cuando las primeras lluvias esparcen el olor a tierra mojada aromatizando el ambiente y sobre el follaje verde de los árboles, los pájaros con sus trinos animan el lugar, dejando volar su algarabía hacia las alturas ¡pidiendo agua, dice la gente! Amenazaba a lluvia y Guilebaldo caminaba por el sendero que lleva a la Universidad, lugar compartido por cientos de jóvenes entre estudiantes y turistas; con la particularidad, que todos ellos llevaban por lo menos un libro bajo el brazo, que los acreditaba como estudiantes.

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Tatuajes

KALTON HAROLD BRUHL (Honduras, 1976) ha publicado numerosas obras, entre las que destacan sus libros de relatos: El último vagón (2013); Un nombre para el olvido (2014); La dama en el café y otros misterios (2014); Donde le dije adiós (2014); Sin vuelta atrás (2015); La intimidad de los Recuerdos (2017). Es autor de la novela La mente dividida (2014). Es premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa” y miembro de número de la Academia Hondureña de la Lengua, Correspondiente de la Real Academia de la Lengua.

El viejazo un cuento pícaro y real de Róger Fischer

Róger Fischer Mi viejazo fue un acto sincero sobre la vida que llevo a cuestas con los ochenta y cinco años que orgullosamente cargo sobre mis hombros, con dignidad respeto. Narre el número de pastillas, cucharadas y medicinas que a diario tomo, no para sentirme bien si, no para irla llevando, ya compre el bastón,…

Un manto oscuro, que lo cubre todo

Víctor arqueó las cejas y, por unos segundos, dudó de lo que había escuchado. Pero al ver la expresión grave en su rostro, supo que no mentía.

Una verdad vestida de ficción

Adela se preguntaba a diario porque inseguridad se esmeraba en hacerla sentir mal, también se preguntaba porque todo lo que hacía giraba en torno a complacer a los demás, -se decía a si misma- “Yo solo quiero ser yo y ser feliz, no necesito de nadie más”, pero llegó un tiempo en que todos le daban la razón a inseguridad y con el paso del tiempo Adela también le empezó a creer.

La otra cara de la muerte

El viento helado alborotaba sus rojizos cabellos y junto con las hojas secas musitaba un triste réquiem que ahuyentaba el silencio de aquel páramo inerte