“Francisco Ruiz Udiel, si estuvieras aquí…”

Siempre le costaba terminar de despertarse, sin embargo se levantaba temprano, tomaba mucho café y fumaba mientras leía con música de fondo. Solía bañarse tarde. Le gustaba bailar, leer, caminar de noche y odiaba subir volcanes. Así era Francisco. Para encontrar su voz necesitaba amortiguar voces extranjeras a mí y que fueron cercanas a él.

El espectro de la rosa de Julio Cabrales

Por Julio Cabrales Foto de ilustración Tommy Ingberg Fue en Madrid, en la Calle Altamirano donde compré por una peseta un sucio librito de bolsillo que trataba sobre la vida de Nijinsky. Vatzlav Nijinsky no tuvo estrella pero nuestra imaginación hace sonar las campanas del Kremlin y cabecear las palomas de la plaza de San…

El otro rostro

Una tarde del mes de mayo, cuando las primeras lluvias esparcen el olor a tierra mojada aromatizando el ambiente y sobre el follaje verde de los árboles, los pájaros con sus trinos animan el lugar, dejando volar su algarabía hacia las alturas ¡pidiendo agua, dice la gente! Amenazaba a lluvia y Guilebaldo caminaba por el sendero que lleva a la Universidad, lugar compartido por cientos de jóvenes entre estudiantes y turistas; con la particularidad, que todos ellos llevaban por lo menos un libro bajo el brazo, que los acreditaba como estudiantes.